24 mayo, 2022

¿Por qué nos negamos a la atención psicológica o de salud mental?

Ilustración tomada de boletín de la OMS/OPS

Doctor Leonel Arguello Yrigoyen (*)

Si usted se hace una herida, busca ayuda, si va a levantar algo pesado va y busca gente que lo apoye, si tiene problemas económicos, de relación o de otra índole usted busca asesoría, si le duele un diente va al dentista, si se enferma va donde el médico y si quiere hacer algo que no tiene experiencia busca consejos, al menos así somos la mayoría de las personas.

Sin embargo, si tenemos algún problema de salud mental, como preocupaciones permanentes, tristeza, dificultad para conciliar el sueño, agotamiento, ideas repetidas, imágenes que se nos vienen continuamente a la mente, sentimos que nos siguen, reaccionamos muy mal frente al estrés, estamos de mal carácter, entre otras cosas más, son señales que nuestra salud mental está afectada y que por lo tanto, necesitamos ayuda.

Así como en los accidentes de todo tipo, existen primeros auxilios, también en la salud mental se manejan dichos protocolos o guías, se brindan los primeros auxilios psicológicos, que paran o retrasan temporalmente la urgencia médica y luego son referidos al psicólogo o psiquiatra para su debida atención y seguimiento.

En Nicaragua, como no tenemos una cultura de salud preventiva y en la curativa nuestro concepto no es integral, continuamos rechazando la salud mental, la cual está ligada indisolublemente con la salud física. En otras palabras, no puede haber salud física sin que exista salud mental y viceversa.

Ahora bien, cuando uno como médico, le recomienda a un paciente que sería importante un apoyo psicológico, la primera reacción es, “usted cree que yo estoy loca o loco”, y esto te denota que no estamos claro de que atenderse la salud mental no solamente es un derecho es una necesidad, que cualquiera pueda tener.

La gente que está más cuerda y consciente son capaces de reconocer que existe un problema que no han podido solucionar por sí mismos y saben que necesitan ayuda profesional para superarlo.

Algunos dirán yo soy fuerte no necesito eso, eso es solo para los débiles y cobardes, pero en realidad son los fuertes, los valientes los que toman la decisión de ser atendidos. También tenemos temor de la discriminación y la falta de mentalidad abierta para reconocer y valorar positivamente a quien acude a la consulta de un psicólogo.

Hay que respetar y admirar a la gente que decide tomar la sartén por el mango o el control de su vida, que busca y permita que la atiendan e inicia una terapia de salud mental. Insisto no tiene nada de malo reconocer que necesitamos ayuda externa para poder cambiar, tenemos derecho.

Recordemos que nuestro pasado nos afecta el presente y una ayuda profesional en salud mental puede favorecernos enormemente. Tenemos que cortar con esa mentalidad de que el psicólogo y el psiquiatra es para locos y si usted no ha logrado dar ese paso, por lo menos hable con su gente de confianza para que le ayude a tomarlo, no tenemos porque estar sufriendo si se puede evitar, porque un malestar mental duele y a veces de forma descontrolada y hasta tóxica.

(*) Médico especialista en Epidemiología

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Dr. Leonel Argüello Yrigoyen

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