24 mayo, 2022

Comunidad indígena de Ometepe se está comiendo sus propios recursos ante alza de insumos falta de empleo y no asistencia gubernamental

Colaboración de Oscar Alvarez

Falta de alimentos, migración y matanza de animales del refugio silvestre Río Istián son los principales efectos de plagas y sequía que golpearon la productividad del ciclo agrícola 2021 en la comunidad indígena Las Pilas, en la Isla de Ometepe, departamento de Rivas.

Según el técnico agropecuario René Rodríguez Cruz, en lo más crudo de la sequía, el mes de octubre, muchos plantíos no recibieron la cantidad de agua necesaria en la fase de llenado de grano lo que hizo bajar de forma estrepitosa la producción. “Incluso se secaron algunas parcelas”, enfatizó.

Otro rubro, el plátano, que ha sido generador de ingresos de algunos productores también sufrió pérdidas”. “El precio de la carga de plátano no estuvo muy bueno, 2,300 córdobas, en comparación con los costos de los insumos. Solo sirvió para pagar los créditos y la mano de obra”, dijo Aguirre Cruz.

Por su parte, el presidente del Consejo Indígena de Las Pilas, Felipe de Jesús Alemán Potoy indica que en el 2021 se cosechó un promedio de tres quintales de arroz (en granza) por manzana en contraste con el rendimiento habitual que es mayor de 60 quintales. En el frijol también hubo pérdidas con cosechas de hasta tres quintales por manzana, lejos de los 16 quintales promedio de otros años, mientras que en el maíz, se recogió casi nada.

La comunidad Las Pilas, al igual que otras dedicadas a la agricultura de subsistencia, destina parte de su producción al auto consumo y el resguardo de semillas para la siembra del nuevo ciclo agrícola. Otra parte la comercializa en el mercado local para abastecerse de productos como el aceite, azúcar, sal, jabón, calzado, vestido y otros.  Sin embargo, la baja productividad también impactó en sus ingresos y mantiene a la comunidad en una situación de alto riesgo respecto a su seguridad alimentaria para este año y el próximo.

Aminadad Rodríguez Aguirre, también del Consejo Indígena de las Pilas agregó que la situación empeora si se considera el incremento de precios de los insumos agrícolas. Citó por ejemplo que un litro de herbicida (gramoxone) que rondaba los 200 córdobas, ahora tiene un precio de 400, mientras que el quintal de abono que ostentaba precios entre 700 y 800 córdobas ahora se vende a más de 2 mil córdobas. “Hay un incremento de más del 100 por ciento debido a la pandemia y el conflicto internacional Rusia – Ucrania”, recalcó.

Rodríguez Aguirre agrega que la comunidad también se ve afectada por la falta de empleos.  Antes muchos jóvenes de ambos sexos se dedicaban a los servicios turísticos como meseros, mucamas y guías, pero ahora esos trabajos han decaído. Muchos jóvenes y mujeres migran a otros países, principalmente a Costa Rica en busca de trabajos temporales como la cosecha de sandía y melón para los hombres, y las mujeres en el servicio doméstico. “Es común que en periodos muertos de la agricultura una parte de la gente salga para recoger para el tiempo de siembra, pero esta vez la gente se va por montones”, destacó.

Costa Rica resulta atractivo para el trabajador del campo debido a que los salarios para este sector laboral superan los 400 dólares, en contraste con los 150 asignados como salario mínimo en Nicaragua. Sin embargo, la migración también implica la separación con hijas e hijos y el cuidado de estos por otros menores de edad o por personas de la tercera edad.

Impacto en la vida silvestre

La pobladora María del Socorro Hernández, dijo que la falta de alimentos empuja a la población a la caza de animales silvestres como la tortuga “ñoca”, patos, iguanas y los lagartos cuajipales que habitan en el Río Istián. “La gente está agarrando las iguanas y las tortugas y todos esos animales porque no hubo cosecha”, afirmó.

Las cantidades de animales silvestres que se cazan principalmente durante la noche son considerables. En ocasiones una sola persona ha cazado hasta 8 patos, otros testimonian de la captura de hasta 20 tortugas en una sola jornada nocturna.

Al respecto Alemán comenta que el pato (silvestre) no ha estado dentro de la cadena alimenticia de la comunidad indígena Las pilas, pero ahora mucha gente lo consume para complementar la dieta. En el caso de la tortuga, esta se ha consumido por lo general en la cuaresma como un sustituto o complemento de la iguana y el garrobo, pero ahora esto ha ido en aumento. “Están cazando para el consumo ñocas de todos los tamaños, hasta las más pequeñas, y los cuajipales que miden hasta tres y cuatro pies de largo”, dijo.

El Istián es parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas con una extensión de 1,767 hectáreas que incluye el bosque seco de la Peña Inculta y un humedal que sirve como refugio de aves y de una pequeña población de Cuajipales que aún se encuentra en la zona.

Los líderes indígenas también coinciden en que hay escasez de peces que son parte de la dieta tradicional de los pobladores de Las Pilas. Pero manifiestan que no se respeta el periodo de veda, a la par que llegan muchos pescadores con licencia de Granada y San Jorge quienes colocan trampas en la bocana del Istián, área de pesca de las comunidades indígenas.

Proponen soluciones para responder a la crisis

Los líderes de la comunidad Las Pilas exhortan a las instancias de gobierno, organizaciones ambientalistas y de asistencia humanitaria a brindar el apoyo necesario para responder a la crisis alimentaria y combinarlo con la protección del Istián que además de ser Área Protegida, es una zona que provee alimentos como la mojarra y el guapote que complementan la dieta de los pobladores en tiempos normales.

Contemplan iniciativas como los huertos familiares con cultivos como ayote, pipián y chayote, entre otros productos que se dan en la zona y que dan cosecha en promedio de 8 semanas. También sugieren la crianza de pollos de granja, debido a que esta es de rápido crecimiento y se adaptan mejor a espacios pequeños. Aunque hay familias que se dedican a la crianza de gallinas de patio, esta requiere de más espacio. “Aquí no hay apoyo, no hay nada, aquí cada quien se la está jugando por su propia cuenta y arrasando con todo”, finalizó Alemán.

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