24 mayo, 2022

¿Cuánta información falsa lee, escucha y ve la sociedad?

Arte tomado de las páginas oficiales del gobierno de México / NM

“Es más fácil engañar a la gente, que convencerlo que han sido engañado” Mark Twain

El trabajo de los medios y comunicadores requieren hoy de un mayor esfuerzo por la calidad informativa, frente al fenómeno expansivo de las noticias falsas

Julio César Guerrero Dias

La información se ha convertido en una necesidad para la sociedad y el ser humano porque a través de la información el mundo se entera, de forma inmediata de los acontecimientos que suceden en el tiempo y la distancia, ahora con la magia de la tecnología, sin embargo, en esta vorágine de información, nos llama a que construyamos nuestras propias consideraciones a partir de lo que leemos, escuchamos o miramos.

En los últimos meses hemos percibido noticias falsas en el quehacer de la política como tema político dominante en las agendas, es tema central de los radio periódicos, telediarios a través de entrevistas, editoriales, artículos, reportajes, ya no decir todo lo que se publica por las redes sociales, que lo que han hecho en muchos casos enredar al público.

Como sociedad estamos expuestos ante tal fenómeno pues es un factor que se incrementa en nuestro entorno y fuera de lo local, las noticias o informaciones falsas aumentan, pero a su vez pasan inadvertidas por el lector, pues es casi imposible que se identifiquen las falsedades de una producción comunicacional. Se lee, se escucha o se mira de manera literal, la inferencia o la pesquisa para conocer un poco más acerca de lo que se dice o se hace, no hay una cultura de la indagación, la persona finaliza aceptando o rechazando pero sin fundamento, solo condicionado por sus condiciones internas.

Se argumenta que las fake news o noticas falsas no son una broma porque, si trae consecuencias reales, según Marc Amoroso en su libro da a entender, es que las herramientas tecnológicas están al alcance de todos y nos ponen muy fácil la creación de las noticias falsas. Un claro ejemplo de esto es a lo que se conoce como periodismo ciudadano, cuando un individuo puede prefabricar la noticia sin conocimiento alguno, dejando como resultado la falta de credibilidad en el lector.

Este tipo de práctica periodística a dado base para considerar que el ejercicio periodístico lo puede realizar cualquier persona, desvalorizando la verdadera profesión periodística.

Las fake news o noticias falsas no son un fenómeno transitorio, sino una tormenta perfecta que le da mayor publicidad a la noticia que se quiere difundir. ¿Hacia dónde nos dirigimos los diferentes grupos sociales y las personas si estas cada vez toman mayor fuerza? los discursos informativos falsos desinforman y son un muy buen negocio ya que atraen la publicidad y pueden ser muy lucrativos, se juega con la información como mercancía.

Las noticias falsas son una amenaza tanto para la sociedad como para medios y periodistas profesionales pues estas hacen que la colectividad se desarrolle en un ambiente lleno de inquietudes sin respuestas coherentes.

Uno de los indicadores que predominan en las noticias falsas es el recurso de la agitación y el de la propaganda, pues según el significado de este es que es un concepto elusivo que permite jugar con la psicología y la fragilidad del lector así mismo reeduca las relaciones públicas del ser humano.

Las noticias falsas apuestan a las emociones de las personas, construyen mediante el discurso informativo una concepción maniquea entre el bien y el mal, la verdad y la mentira, es así que la forma que se representan los acontecimientos marcan el grado de credibilidad que la sociedad y las personas le otorga a cada producción informativa.

Por otro lado, debemos de saber que las noticias falsas no es un problema que se refleja hasta este momento, pues según otros estudios y teorías arrojan que se vive con esto desde el siglo pasado con la diferencia es que hoy se encuentran reflejadas con mayor cantidad por el uso de plataformas digitales.

Nicaragua no está exenta a que los diferentes medios produzcan notas de este tipo, pues se ha encontrado que algunos de los medios fabrican este tipo de información, por supuesto esto no es ajeno a un objetivo.

Situar un pensamiento crítico e independiente es clave a la hora de tomar decisiones de forma autónoma y las fake new impiden la creación de un juicio racional y bien formado por los individuos pues esta utiliza como herramienta el poder de influir en el lector, una persona no es libre a la hora de decidir si la información brindada es falacia pues se rige al reporte brindado por cualquier medio.

Sigo manteniendo mi tesis que es necesario que la educación formal escuelas, institutos, universidades deben de incorporar en su currícula de estudio materia que tenga que ver con el análisis contextual y los acontecimientos que suceden en el mundo y que se analicen las diferentes informaciones aparecidas en los principales medios de comunicación, no podemos desde la educación estar ajenos a este fenómeno que cada día deja más dudas que certezas.

Tenemos que tener en cuenta como sociedad y de carácter personal que antes de compartir una noticia tenemos que detenernos un poco a analizar el informe y realizar una serie de comprobaciones y que al final esto nos ayudara a tener un mejor sistema comunicacional.

El papa Francisco publicó el miércoles 23 de enero de 2019 un mensaje condenando el “mal” de las noticias falsas, a las que comparó con la serpiente citada en el libro Génesis de la Biblia por sus “tácticas” para engañar, esta vez a través de las redes sociales y los medios.

Titulado “La verdad los hará libres. Fake news y periodismo de paz”, exhorta a los periodistas a retornar a la esencia de la profesión y “ser custodios de las noticias.

¿Qué son las noticias falsas? El diccionario de Cambridge recoge la entrada fake news y las define como “false stories that appear to be news, spread on the internet or using other media, usually created to influence political views or as a joke”, es decir, historias o noticias falsas que parecen ser noticias difundidas en internet o por otros medios, generalmente creadas para influir en las opiniones políticas o como una broma, ahora esto es más que una broma hay una finalidad un propósito una meta a cumplir, por estas  razones es que ahora muchos gobiernos han elaborado leyes que penalizan este tipo de práctica, por que genera en la sociedad incertidumbre, zozobra, desesperación y acciones que pueden promover desestabilidad social.

Estas acciones desde la información falsa se emiten con la intención de inducir a error, manipular decisiones personales, desprestigiar o enaltecer a una institución, entidad o persona u obtener ganancias económicas o rédito político. Tienen relación con la propaganda y la posverdad, la distorsión deliberada de una realidad que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales.

Las noticias falsas, al presentar hechos falsos como si fueran reales, son consideradas una amenaza a la credibilidad de los medios serios y los periodistas profesionales, y una seria amenaza a la sociedad.

Las “noticias falsas” no son nuevas. De hecho, la historia de las “guerras de desinformación” se remonta a la antigua Roma, sin embargo, en ese entonces no existía todo un andamiaje tecnológico que permitiera que el mundo conociera todo eso que se fabricaba y publicaba.

Pero el siglo XXI está siendo testigo que cada día aparecen más noticias falsas de la información a una escala sin precedentes. Las nuevas y poderosas tecnologías simplifican la manipulación y fabricación de contenidos, y las redes sociales amplifican drásticamente las falsedades que venden los gobiernos, los políticos populistas, las organizaciones y las entidades corporativas deshonestas.

Pero la gama de opciones de que sea admitida por un amplio sector de la población es valorada por quien la lanza para la eficacia del daño que, en algún porcentaje, se quiere causar. No obstante, la difusión de una falsedad puede afectar al honor de las personas también, y configurar un daño y perjuicio a los afectados por el impacto tremendo que provoca la red social en una altísima capacidad de difusión instantánea de la noticia que se propaga.

Estas circunstancias causan, también, un grave daño a los medios de comunicación serios, que también se alertan de esas noticias para descubrir si son verdad o mentira, lo que les hace perder un tiempo en esta medida hasta descubrir su falsedad.

Y en esta materia, los medios de comunicación también han mostrado su queja ante los perjuicios que causan en una prensa seria, ordenada y profesional basada en el contraste de las noticias este tipo de noticias, de ahí la necesidad de llevar a cabo ese esfuerzo colectivo en crear barreras, avisos inmediatos y, sobre todo, actuaciones de los prestadores de servicios en internet, que son los que tienen la llave para cerrar estas puertas al fraude y al control de la desinformación.

Según la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI), se denominan noticias falsas a aquellas informaciones publicadas con datos falsos, manipulados, erróneos, o sin contrastar, con afán de generar desinformación, confusión y de alimentar teorías conspirativas en los lectores con el objetivo de ganar dinero con el tráfico de visita a las webs que las publican o de manipular la opinión de los usuarios que leen las mismas.

Todo esto puede provocar que la sociedad cambie su forma de pensar y de actuar ante determinadas situaciones o problemas, así como su ideología política, la falsedad de la información publicada por cualquier medio de comunicación es lo que al final desemboca en lo que se denomina los falsos positivos, una vez que esas falsas informaciones sea aceptada y legitimada por las audiencias en la mentalidad de los consumidores queda registrada en sus mente lo que se denomina el fenómeno de fijación, y será difícil revertirla, ese fenómeno es el que estamos viviendo hoy en esta sociedad planetaria.

La sociedad y las personas  en este momento se encuentran frente a un reto primero porque no podemos vivir hoy sin el recurso de la tecnología que es la que marca el paso del quehacer cotidiano, y segundo por la cantidad de información que nos llega a cada momento frente a estas dos situaciones ¿qué podemos hacer? lo único que uno puede hacer es aprender a deconstruir lo que leemos, escuchamos y miramos.

A partir de esa desconstrucción construir nuestra propia lectura informativa, tampoco es fácil hacer esto se necesita procesos  y conocimientos en otras palabras una educación donde se aprendan a leer los medios y la producción informativa.

El alimento de la sociedad es el consumo de medios y las informaciones producidas es parte del menú principal una sociedad desinformada es una sociedad que está en el limbo no es capaz de comprender los acontecimientos ni las razones por que unos medios dicen unas cosas y otros dicen otra cosa, desinformar es envenenar el sentimiento y llevar al odio y hacia las acciones.

El mundo pasa por unos momentos muy delicados donde a través de las informaciones falsas que son creíbles por la sociedad y las personas finalizan en dramas, en este momento no hay persona alguna que sea ajena al consumo de información y donde las redes sociales se han convertido en el recurso para saber que está sucediendo en todas partes, no nos casemos con ningún medio, programa informativo no creamos a ciegas lo que leemos, siempre mantengamos la duda este tipo de práctica es de sabios.

“Deberían dedicar por lo menos dos páginas al día al análisis de sitios web (tal y como se hacen las reseñas de libros o películas) indicando los sitios virtuosos y señalando los que transmiten bulos o imprecisiones ” Umberto Eco

 

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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