24 mayo, 2022

Los rebeldes, los misioneros, la pilita milagrosa y el Cristo Negro de Esquipulas en La Conquista

Cristo Negro de Esquipulas, en su santuario en el municipio de La Conquista. Cortesía / NM

Es un municipio donde se alberga el Santuario de Esquipulas, un atractivo turístico por su milagrosa imagen que atrae a miles de devotos católicos a este lugar

Especial para Nuevas Miradas

La imagen del Cristo Negro de Esquipulas es muy conocida y peregrinos de todas partes del país la visitan en el municipio de La Conquista, Carazo, considerado, por más de cuatrocientos años, el santuario arquidiocesano del Señor de Esquipulas, que recibe a unos seis mil promesantes dos veces al año.

Uno de los lugares más visitados por las romerías que llegan en el mes de enero y el quinto viernes de la Semana Santa, es la famosa Pilita del Señor, que no es más que una vertiente de agua pura que emana de una roca ubicada junto al río Grande de Carazo.

La Pilita del señor, está ubicada a seis cuadras del santuario de Esquipulas, sobre el río grande de Carazo. Cortesía / NM

Cuenta la historia que un grupo de misioneros católicos proveniente de Guatemala, fue el que arraigó la devoción del Santo Negro en el municipio y debido a que La Conquista fue el último lugar en ser conquistado y colonizado por los españoles, un grupo de indígenas que huía hacia el río, dio muerte a los peregrinos.

Según Daniel Cano, sacerdote y rector del santuario, las festividades religiosas se realizan dos veces al año y son visitados por romerías de todo el país, también de varios países del mundo.

“Según los historiadores de esta zona, que lastimosamente han partido de este mundo, contaban que un grupo de indígenas, dio muerte a esos misioneros y que uno de esos misioneros llevaba en sus manos una imagen pequeña de santo negro de Esquipulas y que al morir dejó tirada la imagen cerca del río y donde está la pilita, mucho tiempo después una familia encontró la imagen dentro de la pilita y es aquí donde se da la conexión entre la imagen y el sitio, que los fieles le han dado el nombre de La Pilita del Señor”, recordó el sacerdote.

Desde ese entonces los fieles católicos visitan La Pilita de Jesús con mucha fe y devoción, de dónde sacan agua y la toman para sanar sus enfermedades, otros llevan el agua en botellas y galones hacia sus hogares para repartirla entres los familiares enfermos que no pueden acudir hasta el santuario.

Dos celebraciones por año

El Señor de Esquipulas se encuentra en un altar en el centro de la iglesia, ubicada en el centro del municipio de la Conquista, a tan solo seis cuadras del río donde está ubicada La Pilita de Jesús.

Las actividades religiosas en su honor son celebradas el 14 y 15 de enero considerado su propio día, pero que por tradición se vuelve a celebrar el tercer viernes de cuaresma, es este día que la imagen es llevada en procesión hacia La Pilita, donde se realiza una oración con la imagen a la orilla del río para la bendición del agua y el sacerdote desarrolla el acostumbrado baño de los peregrinos.

“Bajamos con la imagen grande hasta la pila, se hace un rito de oración, se toma agua de la pila, se rocía con el agua a toda la gente que ande y es parte de la fe del pueblo hacia nuestro señor de Esquipulas, ver al Cristo crucificado nos recuerda el amor que Dios nos tiene”, dijo el sacerdote.

El milagro de La Pilita

La Pilita de Jesús es considerada como el milagro más grande del municipio, pues los fieles católicos lo ven todo como un misterio, ya que ocurre algo especial en el lugar, debido a que no es agua del río lo que hay dentro de La Pilita a pesar de estar en una roca a un paso del río.

Aún cuando el río hace sus llenas en temporadas lluviosas, sus aguas no logran tocar La Pilita, de donde emana agua limpia y pura, considerado un manantial de vida, por lo que es cuidado con mucho recelo ya que para los fieles es un lugar sagrado.

Según el sacerdote Daniel Cano, el agua es tan milagrosa que cuando se dio en Nicaragua la pandemia del cólera, el municipio de La Conquista fue azotado brutalmente, los afectados del pueblo acudieron a La Pilita de Jesús y todos fueron sanados.

“Se tomó la decisión de realizar un santuario en el lugar, que ayude a la preservación y conservación de esa fuente de agua y aunque no sea agua del río se tienen que cuidar ambos, se tiene un proyecto nuevo para realizar algo más digno para la pilita que también es un atractivo turístico propio del municipio”, añadió el cura.

Para Guillermina Isabel Hernández, habitante del municipio y fiel devota del Cristo Negro de Esquipulas, la imagen es su santo patrono y es a quien ella le pide y debe sus milagros.

“Esquipulas es nuestro santo patrono, a él le pedimos todo, le veneramos con mucha fe, aquí al santuario viene mucha gente, muchísima, vienen a pagarle promesas y también van a La Pilita a traer del agua milagrosa”, expresó la fiel devota.

La Conquista está ubicado a 60 kilómetros de la capital, es el octavo municipio del departamento de Carazo y limita al Norte y al Oeste con la ciudad de Jinotepe, al Sur y al Este con Santa Teresa. Es un pueblo meramente católico y su mayor fuente de ingresos se atribuye a la agricultura y a la ganadería.

Su gastronomía más popular es la famosa sopa de chotes, caracoles que se encuentran únicamente en el río y que se prepara con leche, camarones y punches, solamente para las festividades religiosas del municipio.

Daniel Cano, director y sacerdote del santuario arquidiocesano de Esquipulas. Cortesía / NM

 

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