24 mayo, 2022

“El autoritarismo y el poder son recursos de defensa, muros de contención, miedo al otro pensamiento”

Ilustración tomada de IEEP de Ecuador / NM

Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado”. Albert Einstein)

 

La democratización de la palabra pasa primero por el respeto a las diferentes formas de pensar, los medios siempre han sido los garantes entre los que ostentan poder y los que no los tienen, dan voz a los que no la tienen, deben contribuir a través de sus narrativas informativas, una cultura política diferente.

Julio César Guerrero

Cada día la función de los medios frente a la sociedad es más exigente, ahora no basta con solo ser divulgadores de los acontecimientos que suceden sino que deben de contribuir a crear nuevas formas de pensar a través de la democratización de la palabra.

También fomentan, mediante la narrativa discursiva, la universalización del pensamiento con una mirada hacia las nuevas generaciones en función de desarrollar una cultura política diferente, donde todos los pensamientos tengan espacio sin llegar a la confrontación, mucho menos a generar violencia, social, política o económica o de otra índole.

En las sociedades que viven la fase de la transición política hacia formas democráticas y plurales de convivencia social, el papel de la prensa adquiere una importancia especial en tanto que es factor clave para impulsar y promover la nueva cultura política que la democracia requiere.

El rol específico de la prensa siempre será buscar procedimientos para convertir la información en un recurso de sumar conocimiento en el individuo y que conduzca a la liberación de la idea, la crítica, el razonamiento, el argumento el respeto a los pensamientos diferentes, estar claro que es saludable la discrepancia de ideas entre las personas.

La prensa, al ejercer su función fiscalizadora con independencia y profesionalismo, que es lo ideal, en esta parte los medios y los productores de la información se han quedado cortos, por que esa función se ha interpretado de manera ideológica y ha hecho que se desnaturalicen dichos roles.

La prensa juega un rol adicional, el de apuntalar la nueva institucionalidad política y social que va surgiendo en el proceso de transición, aportando la argamasa necesaria que necesita el nuevo edificio institucional para conservarse fuerte y sólido, capaz de resistir las inevitables presiones hacia la involución política.

De esta forma, la prensa, además de fiscalizar al poder, contribuye a modernizarlo y abrirlo, haciéndolo menos excluyente e intolerante, más plural y democrático, ¿cuánto de eso se hace? ¿por qué hay medios están con este partido o con el otro? ¿porqué el ejercicio de la prensa se ha convertido en tomar bandos o posiciones de determinado grupo de poder? ¿porque ahora se ha construido enemistad entre los hombres y mujeres de prensa? ¿quiénes son los beneficiados con estas posiciones? ¿usted periodista? ¿usted persona? ¿usted medio de comunicación? ¿la sociedad?

Sin duda alguna, para que la prensa pueda cumplir con solvencia el nuevo rol que la transición democrática le plantea, es indispensable que ella misma esté dispuesta a apostar por la democracia y la modernidad.

Dispuesta a romper con el pasado de servidumbre política ante el autoritarismo del poder público, también del privado de los dueños de medio de comunicación, la democratización de la palabra en los medios privados es inexistente o ¿estoy equivocado? es posible, la independencia como tal y la democracia como tal en el pleno sentido de su significado es muy difícil de alcanzarlo, sin embargo eso no quiere decir que no se puede buscar aproximarse a eso.

Los contextos de cada sociedad hacen que no se puede estar haciendo la misma cosa en materia de prensa y de otras disciplinas, tampoco se puede borrar y ocultar lo que se ha hecho en materia de información, la sociedad no permitirá que la prensa pueda, negar su reciente pasado, pero eso no quiere decir que no puede replantearse como desarrollar lo que hace y su función.

Debe insertarse eficazmente en el futuro inmediato, dicho en otras palabras, sólo así es posible que la prensa pueda jugar un papel positivo en el proceso de la construcción democrática.

La prensa debe contribuir a crear la nueva cultura política democrática para beneficiarse de ella, limpiando la relación antigua con el poder y abriendo un nuevo espacio en donde la independencia profesional sea condición, más que obstáculo, para la construcción democrática, es decir para la consolidación del nuevo poder político.

Y así, al promover la democratización del poder, la prensa estimula al mismo tiempo su propia democratización interna, de la misma manera que al preservar los valores de la cultura política tradicional y autoritaria, invalida su condición intrínseca de contrapoder fiscalizador y vigilante en el nuevo espacio democrático que la sociedad está creando.

En virtud de lo anterior, se debe señalar que la prensa no tiene muchas opciones en las sociedades que transitan hacia la democracia, o se apunta a favor de la misma, reafirmando su condición de contrapoder, o, por el contrario, la rechaza y se rezaga, negando su naturaleza fiscalizadora y renunciando a su responsabilidad social.

Esos son los retos y alternativas que la prensa, en su relación con el poder, debe afrontar en las sociedades que transitan desde el autoritarismo hacia la democracia.

Por otro lado se habla de poder y autoritarismo no se debe de circunscribir esencialmente o como único poder los gobernantes, el poder existe en diferentes espacios con diferentes personajes, el autoritarismo y el poder son una enfermedad mental donde los que practican estas posiciones al final lo que demuestran es pobreza de pensamientos, porque el autoritarismo y poder son recursos de defensa, muros de contención, miedo al otro pensamiento.

Para dar consistencia y perdurabilidad a las nuevas relaciones sociales y a la incipiente institucionalidad democrática que va surgiendo en algunos estados, es preciso formar y conformar una nueva cultura política, de corte democrático, que haga de los valores de la tolerancia, el pluralismo, la participación o la transparencia, los ejes clave de la nueva estructura política y social del país.

La preocupación de los estados es que a pesar que se promueve mucho la democracia pareciera que cada día se alejara más, y los grandes promotores que son los medios de comunicación también cada día se distancian más.

Es necesario promover esos valores, estimular su difusión e implantar en la conciencia colectiva de la sociedad, sólo así se dará consistencia y firmeza a las nuevas instituciones, generando un nuevo clima de convivencia política que haga imposible, o al menos muy difícil y poco viable, la permanente tentación al retorno autoritario.

El problema radica que los tomadores de decisiones hacen usos de esta  dos armas eso pasa en todos lados excepto en algunos casos que consideran necesario la participación ciudadana para decidir.

El peligro del inmovilismo o, lo que sería peor, el riesgo de la involución política, están siempre presentes y serán tanto más reales y posibles cuanto más débil y frágil sea la cultura política democrática de la ciudadanía.

En este contexto, en el de la creación y promoción de una nueva cultura política de carácter democrático, es que debemos analizar el papel de los medios de comunicación en el proceso de la construcción democrática en cualquier país. ¿Cuál es el rol que los medios están jugando en este momento? ¿cuánto saludable o perjudicial es o puede ser su nivel de influencia, cuánto positiva o negativa o ¿cuánto puede ser su participación en la cultura política de la sociedad, en esta fase hacia la democracia? son preguntas válidas y necesarias, aunque sus respuestas sean difíciles y complicadas.

Tal como ha sucedido en la historia de la humanidad, las relaciones entre el poder y la prensa al interior de la sociedad no han sido fáciles ni apacibles. Siempre, en mayor o menor medida, han estado marcadas por el signo de la conflictividad y el desentendimiento. También, al igual que en la historia general, han tenido o tienen sus momentos de peligrosa cercanía y sospechoso entrelazamiento.

Son los extremos que, como en el juego del péndulo, se acercan o se alejan, para reconciliarse, o para para confrontarse, ese péndulo como se manifiesta en nuestros medios de comunicación, reflexione, razone y respóndase usted mismo, no espere que otro la haga por usted.

Por otro lado, nos encontramos que más que un periodismo para informar sobre los hechos, éste parece ser un periodismo dedicado a acomodar la versión de esos hechos de acuerdo con los intereses políticos del partido, el organismo que lo promueve. Es un periodismo de denuncia o de defensa, para agraviar al que se opone o disentir de quien defiende.

Es un periodismo parcializado, encasillado en el marco cerrado de los intereses inmediatos y sectarios de quienes lo profesan y difunden. No es un periodismo clásico ni moderno en el sentido actual de esas palabras, aunque, justo es reconocer, todavía sobrevive y mantiene discreta vigencia.

La relación que se establece entre este periodismo y el poder es la misma que se articula entre los partidos políticos y el gobierno.

La prensa partidaria no conoce más límites que los de la lealtad hacia el poder o los de la oposición al mismo. El periodismo de partido no tiene alternativa, o está con el gobierno o está contra él, o es prensa gobiernista o es prensa de oposición.

Por lo tanto, la relación entre esta prensa y el poder político de turno, oscila entre el halago y el rechazo, entre la diatriba y la complacencia, esta concepción nos lleva a señalar que estos ruidos ideológicos son los que al final se identifican en cada pieza informativa que se produce donde la base de lo que se informa es a partir del compromiso y la filosofía política del medio.

Entonces la prensa, en la mayoría de los casos no encuentra ni busca el término medio porque no lo necesita, su función no es ser independiente sino todo lo contrario, depende del partido al que sirve y se comporta de acuerdo con la posición que adopta o tiene ese partido, si el partido está en el poder, la prensa partidaria le defiende y disculpa, si está en la oposición, le acompaña y apoya en sus ataques y denuncias, su lógica es simple, a favor o en contra, pareciera que no tiene más opciones.

Compartir estas ideas o más bien estos puntos de vista es una de las tantas percepciones que pueda tener la sociedad alrededor de la función que desempeña en este momento la prensa, socializar estas reflexiones me convierte en un privilegiado donde expongo de manera pública lo que considero o pienso acerca de lo que los medios y la prensa realizan. Respeto las diferentes corrientes de pensamiento que el respeto a la universalidad del pensamiento es lo que hace ser grande a una persona y la democratización de la sociedad.

Por último, el hecho de no pertenecer, ni comulgar con las corrientes políticas existentes no significa que no tengo una filosofía política, todos sin excepción tenemos una política, mis ideas plasmadas en mis escritos es la mía, puede juzgarme, puede replicarme es el derecho que usted tiene dentro de un marco de respeto, no me interesa adular a nadie, sino quedar en paz conmigo mismo.

“La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo” (Barón de Montesquieu)

 

 

 

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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