7 julio, 2022

Tejer hamacas, alternativa que buscó jubilado somoteño además ofrece trabajo a madres solteras

José Leonel Hernández aprendió a elaborar hamacas cuando por circunstancias de la vida estuvo en un centro penal. Cortesía / NM

Su esposa, Yolanda del Carmen Hernández, perdió todos sus ahorros cuando dos microfinancieras quebraron, entre ellas Caruna y tuvieron que vender su casa  

Especial para Nuevas Miradas

Hace diez años que José Leonel Hernández Espinoza se jubiló del Ministerio de Salud, Minsa, después de sufrir un accidente en moto y gestionara su jubilación por incapacidad laboral, pero el pago de la pensión que recibe no le ayuda económicamente para sobrevivir, por lo que optó por dedicarse a elaborar hamacas en la ciudad de Somoto, Madriz.

Para Hernández Espinoza no ha sido nada fácil enfrentar la vida desde que se jubiló, ya que años atrás se vio obligado a vender su casa en el sector (barrio) número 11 de la ciudad de Somoto, después de que su esposa, Yolanda del Carmen Hernández, fuera despedida de su trabajo en las oficinas de la Administración de Rentas, después que el actual gobierno de Daniel Ortega volviera al poder en el 2007 y hasta la fecha no le cancelaron su liquidación.

En el año 2011, unos mil 512 socios, entre ellos Yolanda del Carmen Hernández, denunciaban el quiebre por parte de los directivos (una familia) de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Financiera La Económica R.L. de la ciudad de Somoto, despojándolos a todos de más de 10 millones de córdobas de sus ahorros. 

Ocho años después (2019), Yolanda Hernández perdía nuevamente sus ahorros, esta vez con el cierre de la sucursal de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Caja Rural Nacional (Caruna) en la ciudad de Somoto, institución financiera ligada al actual gobierno de Nicaragua. Ésos duros golpes a sus bolsillos lo obligaron a echar mano a la elaboración de hamacas y otros productos tejidos (bolsos y fajas) que aprendió a hacer cuando por malas pasadas de la vida estuvo preso.

He tenido éxitos en la comercialización de estos productos, lo que incluso me ha permitido incursionar en el diseño de carteras, bolsos de mano, canastas y fajas, entre otros artículos, que oferto en la ciudad de Somoto y otras localidades de la zona norte del país, comentó Hernández Espinoza.

Cuenta que se vio obligado a tener que jubilarse al haber sufrido un accidente en su motocicleta, mientras era funcionario del centro de salud de la ciudad de Somoto y porque su esposa quedó en el desempleo. La reducción significativa de sus ingresos lo motivó a buscar una fuente alternativa para completar el dinero que les permitiera salir adelante en su casa.

Yo aprendí a tejer hamacas cuando por desgracia de la vida estuve preso hace varios años en un centro penal del país y ahora al quedar jubilado por el accidente que tuve en mi moto me vi obligado a retomar lo aprendido, reveló Hernández Espinoza.

Las hamacas, los bolsos, carteras, canastas y otros productos artesanales las elabora a base de cabuyas de penca y nylon que adquiere en algunas zonas de esta región norte y de algunos lugares de Managua, señaló.

Cada hamaca la vende entre 2 mil 500 a 3 mil córdobas y los bolsos entre 250 a 300 córdobas.

También cuenta que en su pequeño taller, en un reducido espacio de su casa, trabajan unas ocho personas, todas mujeres, las que han aprendido a tejer y elaborar esos productos; la mayoría de ellas solteras y otras que estaban desempleadas.

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