7 julio, 2022

“Flores del Mombacho” dulce iniciativa con la que una familia de apicultores sale adelante

La pureza de la miel “Flor del Mombacho” es garantizada por esta familia de apicultores. Cortesía / NM

En la finca de cuatro manzanas, ubicadas en la reserva del volcán Mombacho, poseen 30 colmenas que producen hasta cinco barriles de miel orgánica

Especial para Nuevas Miradas

Desde hace diez años José Ángel Reyes se dedica a la producción y comercialización de miel de abejas en su finca familiar ubicada en las faldas del volcán Mombacho, propiamente en las inmediaciones del  empalme El Guanacaste, municipio de Diriomo, departamento de Granada.

Desde joven aprendió a cuidar y reproducir las abejas al trabajar por más de quince años en la apicultura “El Mombacho”, pero en su mente siempre tenía el proyecto de fundar, en algún momento de su vida, su propia microempresa para tener  independencia económica.

Este emprendedor sabía muy bien que su finca, asentada en los planes del volcán Mombacho, era un santuario con una buena floración en los meses de marzo y abril al estar en una zona protegida, rodeada de abundantes árboles de guanacaste, laurel, mamón, aguacate, mango y hasta marango, donde las abejas obtienen el néctar requerido para producir una miel orgánica.

“Llegó un momento que decidí renunciar a la empresa, para venir a trabajar a la casa. Inicié con una sola colmena, pero gracias a Dios hoy cuento con treinta. En los mayores tiempos de producción recolecto  hasta cinco barriles de miel”, señala el apicultor de las abejas.

Reyes también alquila una finca en el municipio del Diría donde tiene más de veinte colmenas. Decidió llevarlas a ese lugar para  aprovechar la floración de la reserva natural de la laguna de Apoyo, donde  sus abejas,  de variedad africanizada, recorren hasta dos kilómetros a la redonda en busca del néctar de las flores, para luego producir una miel orgánica de excelente calidad que muchos nicaragüenses la utilizan con fines medicinales o bien para incrementar energía por la mañana.

Janet Puerto ha trabajado de la mano con su esposo y con orgullo dice que han logrado sacar adelante a sus siete hijos que ya son parte de este emprendimiento. Cortesía / NM

La miel se convirtió en un negocio familiar

La mayor producción la obtienen durante la época de verano, llegando a producir hasta 20 litros de miel de abeja en cada una de las cincuentas colmenas que mantienen en su propiedad y en  la finca que rentan en el pueblo vecino del Diriá.

Su esposa, Janet Puerto, junto con sus siete hijos se dedica a las labores de empaque y comercialización de la miel que distribuyen con la marca “Flores del Mombacho”. Uno  de sus puntos de venta es un quiosco que construyeron en las afueras de su finca, aprovechando la llegada de turistas nacionales y extranjeros que pasan frente por la calle con rumbo a conocer la cima de la reserva natural.

“En la primera etapa del Covid-19, la miel se vendió en grandes cantidades porque la gente la buscaba con fines medicinales, llegó un momento que se nos agotó la reserva que manteníamos, igual sucedió en la segunda fase de esta pandemia, pero gracias a Dios hasta el momento no dejamos de vender a diario”, agregó Puerto.

Con las utilidades que genera la venta de miel esta familia logró su independencia económica, con orgullo relatan que sus dos hijos mayores lograron coronar dos carreras técnicas y otros se dedican a comercializar la miel en varios departamentos del país.

Una de las metas de esta familia de apicultores es seguir incrementando su número de colmenas para obtener una mayor producción dentro del mercado local, donde comercializan las botellas de miel con precios que van desde los cien hasta los trescientos córdobas.

“Participamos en ferias que se organizan en los departamentos, donde los clientes quedan satisfechos con nuestro producto, porque es cien por ciento natural, no  adulteramos la miel con ninguna azúcar y  no etiquetamos la botella, porque demostramos a la gente que hace burbujas, porque de lo contrario es falsificada”, mencionó Puerto.

Amplían la oferta de servicio en la industria de la apicultura 

José Ángel Reyes es un hombre que cuenta con una vasta experiencia en el mundo de la crianza de abejas. En su finca tiene un modesto taller de carpintería, donde se dedica a fabricar colmenas que luego vende hasta en ciento veinte dólares, junto con las abejas que demandan los productores para la producción de miel en sus propiedades.

“Gracias a Dios adquirí las técnicas necesarias para producir las abejas, recordemos que cada una tiene un tiempo de vida de 45 días, pero la abeja reina produce al día cinco mil huevos y debés saber aprovechar ese ciclo de vida para mantener la producción”, recalcó este emprendedor.

Cada quince días tiene que revisar las colmenas con el equipo de seguridad necesaria para evitar las picaduras de las abejas, recomienda no hacer ruidos para evitar alborotarlas, además de la  miel, este hombre junto con su esposa e hijos se dedica a la agricultura, al reconocer que la tierra es la materia prima en la generación de riqueza.

José Ángel Reyes, junto a su familia, ha logrado estabilizar su negocio de producción y venta de miel de abeja, las bondades que le da la reserva volcán Mombacho es parte de su éxito.

 

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