7 julio, 2022

Joven sordo se gana la vida haciendo mandados en Masaya y fuera de esa ciudad

Joel Vargas es un joven con discapacidad auditiva que se gana la vida haciendo mandados en barrios de Masaya y supera los obstáculos y prejuicios que la sociedad tiene hacia las personas con discapacidad. 

La falta de oportunidades laborales lo llevó a desarrollar esta iniciativa que ha tenido buena aceptación y le permite obtener ingresos para su subsistencia

Especial para Nuevas Miradas

Cuando el celular de Joel Vargas vibra, es momento de servir a alguna persona que necesita una diligencia con urgencia. Rápidamente este muchacho toma su bicicleta llega en poco tiempo donde su destinatario, recibe las instrucciones y enseguida sale “volando” a hacer el mandado lo más pronto posible.

Al regresar de hacer las gestiones, recibe un pago que va en dependencia al tipo de arreglo que hace previamente con su cliente. Así es que este joven se gana la vida a diario en la ciudad de Masaya, como una forma dinámica de servicio delivery.

Vargas es una persona con discapacidad auditiva y a pesar de los obstáculos se ha podido comunicar para realizar su trabajo, ganándose la confianza de muchas personas que han dado muy buenas referencias de su trabajo por su disposición de servicio y sobre todo por su honradez al momento de hacer alguna diligencia en su pequeño medio de transporte. “Esta idea me surgió hace tres años cuando vi un documental sobre un niño en su bicicleta y andaba un letrero que decía ‘hago mandados’, entonces me pareció bien experimentar esta idea ya que algunas empresas o negocios me dieron la espalda solo por mi problema de audición, situación que a mi me decepcionó (…) pero un día recibí el apoyo de una señora de buen corazón quien me ayudó a comprar esta bicicleta para que yo pudiera transportarme y realizar mi trabajo”, cuenta Vargas.

Comienzo difícil

Dice que lleva tres años en este tipo de trabajo delivery, aunque hubo un tiempo que no tuvo mucha demanda porque al comienzo las personas no lo tomaban con seriedad, por lo que se desanimó y dejó la idea por un tiempo, pero agradece a Dios que de pronto se encontró en el camino con tres diferentes clientes quienes lo solicitaban de vez en cuando para que les hiciera sus mandados y así poco a poco logró volver a ganarse el sustento de su hogar.

“Los tipos de mandados que hago son compras en mercado o supermercado, pago de servicios de energía eléctrica, agua, cable, internet u otro tipo de transacciones, también voy a traer a traer pequeñas encomiendas pero si es fuera de Masaya me muevo en bus. Yo me considero una persona responsable con buenos principios y valores cristianos. Los clientes saben que soy amable, respetuoso y con buenos modales y eso a la gente le da mucha confianza y creen mi y se sienten seguros.

“Tengo una tarifa en dependencia del lugar o el tipo de mandado, que oscila entre 30, 40 a 80 córdobas. Mi ruta abarca todo Masaya y sus alrededores, si es cercano lo hago en bicicleta, pero si es fuera de Masaya u otros departamentos lo hago  en bus”, explica el joven.

Asegura que para realizar los mandados carga con una mochila y una pernera (pequeño bolso al cinto) para cargar lo que es encomienda o el dinero. Pero las compras las traslada en la canastera de la bicicleta, porque hasta el momento no ha podido recoger el dinero suficiente para comprarse una mochila de delivery pero es uno de los objetivos que tiene en mente.

Sostiene que el principal problema que enfrenta es la falta de demanda ya que tiene que competir con los delivery que tienen motocicleta, por lo que tiene que llenarse de mucha paciencia y fe en Dios de que sus clientes no lo abandonen.

“Para poder entenderme con la gente ya sea mis clientes o despachadores yo les soy sincero con mi problema (de audición) y les pido que por favor me hablen en voz alta, señas o movimientos de los labios y gracias a Dios esas personas me han sabido tratar muy bien. Te cuento que en mi andar siempre existe el miedo a que te roben o algún accidente pero de eso me he librado porque cada vez que  salgo me encomiendo en oración a Dios para que guíe mi camino (…) mi mensaje a las empresas es que no miren la discapacidad como una debilidad, sino en el corazón, en la capacidad y las ganas que todos tenemos de salir adelante. Todos somos iguales y todos tenemos derechos, fuerzas y capacidad de trabajar y hacer que esa empresa salga adelante.

Necesidad de un aparato auditivo

Afirma que el dinero que se gana lo guarda o lo utiliza para repuestos de su liviano medio de transporte, también ayuda con los gastos de su familia porque todos colaboran en la casa. Sostiene que lo más importante es que siempre hace una ofrenda a Dios porque considera que Él es bueno y siempre le da las fuerzas, la sabiduría para hacer lo que le gusta, que es ayudar a los demás.

“A mi problema auditivo no le pongo mente ya que así pude cursar primaria, secundaria y un técnico en operador de computadoras, a pesar de que soy responsable con mi trabajo, me gustaría tener un aparato auditivo de esos pequeños que son como audífonos para escuchar mejor, eso sería muy indispensable para mi.

Vive en el barrio 17 de Octubre (contiguo al Complejo Judicial de la ciudad de Masaya), si necesitan de sus servicios envían un mensaje al celular Tigo 7773-1575 y con mucho gusto les servimos en lo que sea”, comunicó Joel Vargas.

“Todos somos iguales y todos tenemos derechos, fuerzas y capacidad de trabajar y hacer que esa empresa salga adelante”, dice Joel Vargas, joven con discapacidad auditiva que hace mandados en Masaya. 

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