7 julio, 2022

¿Responde la Educación Superior del momento al contexto que vivimos?

“La ventaja competitiva de una sociedad no vendrá de lo bien que se enseñe en sus escuelas la multiplicación y las tablas periódicas, sino de lo bien que se sepa estimular la imaginación y la creatividad” Walter Isaacson

La Educación Superior requiere una revisión en todos sus planes de acción para que sea coherente con la realidad y que responda a las demandas del contexto que vivimos

Julio César Guerrero Dias

La educación superior siempre estará bajo la mirada de la sociedad por lo que está enseñando en conocimientos a los estudiantes; ¿son oportunos, útiles, actualizados para enfrentar y resolver problemas que el contexto demanda? ¿es coherente la ciencia y la técnica que las universidades proporcionan en la formación profesional?

El modelo educativo que desarrolla permite al estudiante trascender a los enlatados programas de asignaturas, donde el contenido en muchos casos está desfasado frente a la realidad.

El cuestionamiento a la formación profesional es intenso debido a que ahora el profesional requiere conocer más ciencias y más técnicas para poder comprender los fenómenos sociales, políticos, económicos y culturales.

La educación de hoy requiere más orientación, convertir en lectores a los estudiantes, más proyectos, más creatividad e innovación, presentar problemas reales, investigación, motivación, por lo tanto, no podemos continuar pensando que son los maestros que enseñan, hay que involucrar a los estudiantes de manera directa en situaciones o problemas que los lleve al descubrimiento a través de la indagación, y que generen sus propias teorías, conceptos y consideraciones acerca del problema que se está trabajando.

En la educación, especialmente la superior en muchos casos los maestros se convierten en los inquisidores, en los jueces del conocimiento entre lo bueno y lo malo, de pronto escuchamos de parte de los alumnos lo siguiente: “ni quiera Dios ese profesor, solo él sabe, todo cuestiona, todo crítica, nada es bueno pare él  o ella, nada de lo que une dice es certero, solo lo que dice él o ella es verdad, tengo que hacerlo como él o ella dice, no me permite como yo lo quiero hacer”, en fin existen otras expresiones, esto no abona en nada a la búsqueda de un modelo diferente sino que se refuerza el modelo dominante conductista y reproductivo, que todavía sigue vigente.

El mundo está pasando desde el inicio de este milenio de una sociedad industrial a una sociedad del conocimiento y esto ha demandado cambios en las universidades y en el trabajo que realizan los universitarios partiendo del análisis de qué estudiante tenemos actualmente y qué profesional queremos egresar y para que sociedad.

Las presentes ideas tienen la intención de reflexionar acerca de los retos que tienen las instituciones de Educación Superior conforme a los avances del siglo presente, que cada día son más complejo debido a los contextos que cambian día a día, y donde ese problema que puede presentarse en la realidad desde el contenido programático de la asignatura no está presente, eso implica que queda un vacío científico.

Se toma como eje de análisis los retos de la docencia ante las nuevas características de los estudiantes. Se revisan las propuestas que tienen los documentos rectores para comprender el desarrollo de competencias docentes, partiendo de la caracterización de los estudiantes de este momento.

Para entrar en este proceso de revisión de documentos de las instituciones de la educación superior se tiene que replantear como se está llevando a cabo esta revisión, donde la forma si bien es cierto es importante, pero no es la principal, el fondo es la esencia de la formación profesional, descansa en la actualización de contenidos en cada asignatura.

Actualizar una asignatura no es esperar los cuatro años que dura la carrera, hay contenidos de asignaturas que son arcaicos, programas que tiene años de impartirlos.

La sociedad del conocimiento se nutre de sus diversidades y capacidades desde la comprensión de cada una de las dimensiones sociales, éticas y políticas. Desarrollo como decía Thomas Friedman (2005), autor del “el mundo es plano”, en la actualidad, se ha pasado de un modelo vertical, basado en la jerarquía del orden y el control, a un modelo horizontal regido por las tres C: Comunicación, Colaboración y Conexión, ¿cuándo llegaremos a esto? ¿verdaderamente se ha pasado en la educación superior de lo vertical a lo horizontal? ¿qué piensan ustedes? me gustaría estar equivocado, pero esa es nuestra realidad y lo señalo porque he sido un rebelde con los encajonamientos, no estoy de acuerdo con que me digan cómo tengo que hacer mis clases, he tratado de democratizar la palabra y el pensamiento a través de la educación tomando como referente principal los estudiantes.

Dar inicio en este trabajo desde la perspectiva de Friedman, tiene la intención de describir los elementos necesarios para entender la manera en que las instituciones de la Educación Superior contemplan la visión para lograr el éxito de la formación y el desarrollo laboral, elementos necesarios para considerar las relaciones incluyentes además del éxito en trabajos colaborativos que se requieren actualmente.

Uno de los retos de la educación y de las universidades de este siglo, es atender la diversidad y pluralidad de los estudiantes, y para ello es necesario apoyarse en las condiciones de participación y democracia, dando un giro a la intervención educativa y transformando las aulas en centros inclusivos donde todos, sin excepción tengan derecho al pensamiento y a la palabra de manera abierta sin condicionamiento alguno a disfrutar de una educación que conduzca a un cambio de actitud.

La educación que se imparte a nivel superior debe tomar el compromiso que tiene con su razón de ser: “la educación en el siglo XXI invita a construir instituciones más solidarias, con espíritu de servicio a la comunidad, colaborando a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre y la sostenibilidad del medio ambiente” (Brovetto, 2000) recuperado de Alfaro (2011:6).

En este sentido, (Brunner y Bricali, 2000) perciben la necesidad de formar personas que puedan ser capaces de seleccionar, actualizar y utilizar el conocimiento en un contexto específico, que sean capaces de aprender en diferentes contextos y modalidades a lo largo de toda la vida, además que puedan entender el potencial de lo que van aprendiendo para que puedan adaptar el conocimiento a situaciones nuevas, ¿los estamos preparando para eso?

Para las universidades, constituye un reto y un motivo de cambio para ajustarse a dichas demandas de la sociedad del presente siglo. (Brunner y Bricali, 2000 citado por Bozu y Canto (2009). En la sociedad actual se ha aumentado la necesidad de aprender continuamente para adaptarse a las nuevas tecnologías y los nuevos conocimientos que día a día se van forjando. Por ello cada vez se necesitan mejores métodos de investigación y para el aprendizaje, diversidad de estrategias para comprender las nuevas características que tienen los estudiantes.

Según los informes de la UNESCO (2005), los cambios que se suscitan hoy en el quehacer diario, conllevan a realizar algunas modificaciones, desde la forma de mirar el mundo, de relacionarse con los otros y las otras, así como del vínculo con actividades productivas, actividades que desde el hacer cotidiano son modificadas por el avance que ha tenido la ciencia y la tecnología dentro de la sociedad de la información y del conocimiento, donde impera hoy un aprendizaje a lo largo de la vida.

Con ello, los retos de la Educación no se encuentran exentos. Desde el comunicado del 8 de julio de 2009 de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior de la UNESCO, los principales retos de la Educación Superior en el siglo XXI se centraban en: asumir el liderazgo social en materia de construcción de conocimientos de alcance mundial para abordar retos mundiales, entre los que figuraban la seguridad alimentaria, el cambio climático, la gestión del agua, el diálogo intercultural, las energías renovables y la salud pública (UNESCO, 2009:2) tomado de Fernández (2014).

La UNESCO, citado por Enríquez (2006), menciona que comprometida con la idea de renovar la educación superior en el mundo, se considera esencial que todos los sistemas educativos determinen y comprendan su propia misión y tengan en mente el énfasis en los procesos de aprendizaje, que pudieran llamarse de la “Universidad Proactiva”.

Por su parte Tünnermann citado por (Enríquez, 2006; 12) opina que la clave del enfoque de la universidad de cara al siglo XXI está en la adopción de la Educación permanente. Se impone revalorizar este concepto, menciona la idea de la educación como preparación para la vida es sucedida por la idea de la educación durante toda la vida. Esto es, la integración de todos los recursos docentes de que dispone la sociedad para la formación plena del hombre y la mujer durante su vida.

En este contexto, Fernández (2014) afirma, que la sociedad global del conocimiento que vivimos hoy obliga a todos los países a que hagan los mayores esfuerzos por contar con una educación superior competitiva internacionalmente además de comprometida con las grandes causas de cada nación.

Nuestra Educación Superior debe de apostar y construir un sistema robusto y diversificado, además existen problemas significativos que es repensar en la cotidianidad, también buscar fortalecer los sistemas educativos, optimizar la enseñanza, el liderazgo y la gestión educativa con el fin de mejorar los resultados de la educación, en la formación profesional.

Para lograr alcanzar la eficiencia educativa que desembocará en el profesional deseado, se propone mejorar el desempeño de los estudiantes a través del fortalecimiento de la enseñanza y mejorar de acuerdo con las siguientes recomendaciones: las primeras se centran en la trayectoria profesional docente, en consolidar una profesión de calidad, con la finalidad de construir un sistema sólido que prepare, desarrolle y valore a los mejores docentes, sin embargo, lamentablemente los mejores docentes no se seleccionan porque son los que según las autoridades no les conviene porque proponen, cuestionan, interpelan, y eso al verticalismo no le conviene.

Las otras se ubican en mejorar la eficacia educativa, el liderazgo, gestión y participación social con la finalidad de consolidar universidades de calidad, fortaleciendo tanto los ambientes de aprendizaje adecuados para los estudiantes y los docentes y con ello buscar responder a las necesidades de organismos, empresas, instituciones y de la comunidad.

En este mismo sentido, la última recomendación, aborda la creación de un equipo de trabajo que lleve a cabo la implementación, para desarrollar grupos de trabajo donde se desarrolle el plan de acción involucrando a la mayor parte de comunidad universitaria para realizar esta actividad académica la persona que estará al frente debe de conocer, saber, saber hacer, saber ser, y convivir, no se trata de tener poder sino de tener liderazgo, y legitimidad no obstante se insiste en la consolidación de un espacio para la calidad de la universidad, la docencia, la investigación, la extensión reflejada en  la comunidad.

También es de suma necesidad que los profesores deben de exigir la no sumisión y fomentar más la libertad y la responsabilidad. Dentro del marco constructivista del momento que vivimos, la Autonomía se desarrolla a través de las interacciones recíprocas y se manifiesta por medio de la integración de consideraciones sobre uno mismo, los demás y la sociedad.

Con ello extrapolar las actividades microgenéticas, esto es, aquellos cambios que da el sujeto como consecuencia del aprendizaje, llevo los conocimientos del aula al contexto, de la coerción a la cooperación con todo lo anterior, Cardona (2002) centra el último punto en las relaciones entre los alumnos como vitales y necesarias, partiendo de los principios éticos de igualdad, justicia, democracia como progreso del proceso de aprendizaje colaborativo.

Por otro lado, no es conveniente ejercer presión sobre un estudiante para el cambio de una conducta o voluntad no son necesarios, lo que se requiere es partir de elementos sustanciales como la cooperación y la colaboración para el éxito del aprendizaje en la educación de este tiempo.

El perfil del nuevo estudiante del momento al igual que la llegada de la sociedad industrializada supuso grandes transformaciones en el conjunto de los procesos educativos, la llegada de una nueva sociedad del conocimiento que para algunos es la sociedad de la información, requiere cambios en dichos procesos, se centra el análisis en el ambiente de aprendizaje, en la organización del espacio educativo y del tiempo, no porque sólo aquí se produzcan los verdaderos cambios, sino porque quizá se manifiestan más abiertamente y porque es el elemento de actuación más viable (Salinas, 2005).

En este mundo globalizado, lleno de conflictos étnicos, religiosos, raciales, ecológicos, bioéticos, geopolíticos, etcétera, el egresado universitario del siglo XXI y los estudiantes tienen grandes retos que enfrentar para lo cual deben estar preparados de rigor profesional, científico y humano (De la Cantera, 2009 citado por Ovalle, 2010)

Debemos de señalar también que las últimas tendencias en educación y el mundo cambiante en el que vivimos exigen la construcción de un nuevo perfil del estudiante de este cambio de época cuyo énfasis está en las etapas que construyen el aprendizaje y no solo en el resultado final de éste: la calificación. Asegura que ahora importa que los y las jóvenes participen activamente en el cuestionamiento, investigación y motivación en el aprendizaje ¿se les permite esto?.

Son tiempos de cambio desde los momentos históricos. De la cantera (2009) citado por Ovalle (2010) imprime que las nuevas tecnologías han venido para quedarse, aunque algunos teóricos enfaticen que vivimos en la “Sociedad del conocimiento” donde se aprende la cantidad abundante de información, misma que no implica que con ello se tenga conocimiento.

El estudiante de hoy son sujetos activos, con roles principales apegados a un contexto de continua renovación tecnológica ya con pocas ideas tradicionales de la educación no participativa.

Por lo tanto, basado en estos aspectos, se pueden destacar algunas características consideradas en el perfil del estudiante del momento, protagonista de su aprendizaje, autonomía en el proceso de aprendizaje, capacidad para dialogar y trabajar en equipo, capacidad de participación, motivación, curiosidad e interés por la investigación, interés en la NTIC y domino de técnicas de estrategias de aprendizaje.

“El educador mediocre habla. El buen educador explica. El educador superior demuestra. El gran educador inspira” (William Arthur Ward)

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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