7 julio, 2022

Origen de la palabra semita y el molino venerado

Molino formado por dos ruedas grandes de piedra movidas por fuerza hidráulica, estilo Edad Media. Cortesía / NM

Semita jinotegana, se venden en la Farmacia Castellón. NM

Roberto Rourk

Colaboración y autorización a Nuevas Miradas

Esta palabra en su etimología proviene del árabe «as-semĭd», o acemite, que es la cascarilla de la harina de trigo. El nombre «Cemita», o «semita», está documentado desde el siglo XV, en la Biblia.

En su sentido estricto, cuando se habla de pan acemite, azemita, semita o cemita se refiere a que su masa está elaborada con acemite nombre que se le daba a la mezcla de salvado, o cascarilla con un poco de harina para abaratar el pan.

Semita horneada en la panadería de Ivón Castellón de Jinotega y que se venden en la centenaria farmacia de su padre, Rafaelito Castellón / NM

Por tanto, los panes llamados semitas eran los que comía la gente pobre. Los españoles trajeron esa costumbre y durante la época colonial los nombres acemita, semita, cemita, etcétera, eran aplicados a los panes con esta mezcla de poco valor, dando lugar en cada país a una receta distinta.
En la época moderna solo se conserva el nombre y en cada región las recetas e ingredientes son diferentes.
Recuerdo que durante mi niñez, mi abuelo Fidel Úbeda tenía un molino en donde se procesaba todo el trigo que cosechaban los agricultores de las comarcas circunvecinas, como Sabana Grande, Sabana de Enmedio, Los Potrerillos, etcétera, en el municipio de San Rafael del Norte, Jinotega.

Mi primo Naco El Molinero era el encargado de la molienda y, mientras él trabajaba, yo pasaba noches enteras escuchando sus historias de duendes, ceguas, brujas, la mona bruja, el cadejo negro, el blanco, la perra bruja, etcétera.
Se molía en un molino formado por dos ruedas grandes de piedra movidas por fuerza hidráulica, estilo Edad Media.
Es por eso que la hacienda sanrafaelina tomó por nombre El Molino. Hace setenta años que no se siembra trigo, pero el lugar, en San Rafael del Norte,  conserva su nombre y año tras año los promesantes de la Virgen de Guadalupe siguen la devoción a esa imagen que mi abuelo originó. Una ruega antigua del molino es la que sirve actualmente como parte del altar mayor.
Pero esta es otra historia.

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