7 julio, 2022

Oda a los zapatos viejos

Roberto Rourk

Se pueden adquirir zapatos nuevos, pero ese calzado que me ha acompañado por años, no lo puedo abandonar porque no son un simple objeto, son parte importante de mi vida y se funden con ella; me han acompañado en diversas aventuras y tienen un lugar único en mi recuerdo.

Los estrené caminando de San Rafael del Norte a las cumbres de Cuspire. Escalé con ellos el Cerro Negro, el Mombacho y he caminado de Altagracia a Moyogalpa en la Isla de Ometepe, todo esto en Nicaragua.

He caminado por las montañas de Sequoia National Park, cerca de donde resido en California y siempre han protegido mis ´piecesitos de siete leguas¨. Existen monumentos a próceres, a santos y a diversos personajes, pero un monumento a los zapatos viejos…? Son tan nobles que se me “desguaparon” caminando cerca de mi casa, me puse otros e intenté continuar mi recorrido, pero me sentía incómodo, algo me detuvo… Creí escuchar su voz implorante, seguramente temían que los abandonaría. Jamás abandono a los seres que amo. Mis zapatos viejos son inmortales, son seres con alma.

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