7 julio, 2022

Aminta Rivera Castellón, maestra, de devoción dariana en el recuerdo de sus estudiantes matagalpinos

Leandro Delgado Miranda (*)

Colaboración a Nuevas Miradas

La profesora Aminta Rivera Castellón es originaria de la Concordia, municipio del departamento de Jinotega, hermana menor del jurisconsulto, historiador y profesor doctor Juan Irineo Rivera Castellón.

A principios del siglo anterior y siendo muy niños fueron trasladados a León en donde tendrían mayor oportunidad para estudiar y realizar sus sueños.

Lamentablemente no he podido encontrar una fuente fidedigna que confirme lo que escribo, tengo que buscar en mi memoria lo que escuché de labios de esta insigne profesora, la Niña Aminta, un ser extraordinario que decidió que Matagalpa fuera el lugar en donde ella desarrollaría su sueño.

Tuve el privilegio de ser su alumno por espacio de tres años en la Escuela de Comercio “Rubén Darío”, ella enseñaba tres materias; Caligrafía, Redacción y Organización y funcionamiento de oficina, que eran parte del pensum para optar el diploma de Contador Comercial.

Era una delicia verle y oírle impartir sus clases, con el profesionalismo que solamente aquellos seres que tienen el talento recibido de lo alto pueden hacerlo, ¡Cuánto amor ponía en cada enseñanza! Y qué fácil se aprendía.

El horario de sus clases era a primera hora, siete de la mañana, de lunes a viernes, ella decía que le gustaba atender la primera hora de clases porque interpretaba que era como una bendición matinal la que recibía e impartía.

Algunas veces y algunos minutos antes de concluir las clases y sintiéndose nostálgica nos contaba de su niñez, de su juventud y sobre todo de su amor dariano.

No he podido conocer a otro nicaragüense que exprese más devoción al gran poeta Rubén Darío que la Niña Aminta, quizás me haga falta conocer a muchos más darianos, pero, aunque he leído a la mayoría, siempre he pensado que cada dariano expresa su devoción de distintas maneras, algunos con escritos, ensayos, libros, investigaciones, etcétera pero en la Niña Aminta se encontraba todo eso.

Nos contaba que ella también en sus momentos de inspiración también hacía sus travesuras literarias, las leía de vez en cuando con voz femenil, con correcta lectura. Supongo que alguien debe de guardarlos, deberíamos de conocerlos. Ojala algún día se puedan publicar. Sin decirlo, nosotros sospechamos que el gran amor de su vida fue el poeta y se mantuvo fiel hasta su muerte.

Ella nos contaba que el 6 de febrero de 1916, en León a los 49 años de edad murió Rubén Darío, sus exequias duraron ocho días y fueron apoteósicas sus honras fúnebres. Fue sepultado en la catedral de León como Príncipe de la Iglesia, con honores de Estado el domingo 13 de febrero.

Cuando esto sucedía la Niña Aminta tenía tal vez unos 16 años y su hermano ya cursaba los primeros años de Derecho en la Universidad.

Recordaba con excelente memoria lo que aconteció en esa ocasión, llegó a confesarnos que fue en las honras fúnebres del gran bardo que ella sintió en su corazón el amor en su más prístina esencia, se enamoró del genio del poeta, de sus escritos, de su obra y desde entonces nunca más pudo borrar de su mente la devoción que expresó durante sus años restantes hasta su muerte en el año de 1983.

Aprovechando sus momentos accesibles en una ocasión un compañero de clase le preguntó que cual era su más dorado sueño, ella se quedó pensativa y nosotros en silencio esperando la respuesta, se dirigió a nosotros con esa mirada con que las madres les hacen a sus hijos y preguntó:

– ¿Ustedes, cuál creen que es mi sueño dorado?

Una de las alumnas se apresuró en contestar y le respondió:

-Yo creo que su más caro sueño es convertir esta escuela en un gran Instituto.

Nunca la habíamos visto reír en la forma que esta ocasión lo hizo, después de algunos segundos de reír, levantó la mano y la giró de un lado para el otro y nos dijo:

-No muchachos, están equivocados, mi más caro sueño es ver convertidos a cada uno de ustedes en profesionales de éxito, porque de esa manera esta Escuela vivirá siempre, donde ustedes estén y presten el mejor servicio, estarán honrando y engrandeciendo esta Escuela y de esa forma la Escuela de Comercio Rubén Darío jamás morirá, yo voy a morir y muchos me van olvidar, pero mientras haya un contador capaz, honrado, y una taquimecanógrafa eficiente o una secretaria capaz, que hayan egresado de estas aulas, esta Escuela jamás morirá, de aquí egresan sus graduando en el mes de diciembre de cada año y para el siguiente mes, en enero, ya están colocados en los diferentes bancos del país o en las casas comerciales, es suficiente presentarse como egresado de esta Escuela para conseguir un puesto de trabajo.

Esa es la mejor recomendación que ustedes pueden tener, por eso es que me preocupo para que tengan la mejor enseñanza en todas las materias que exige el Ministerio de Educación Pública”

Cuánta razón tenía la Niña Aminta, ya han pasado más de 39 años de su muerte, las nuevas generaciones quizás hayan oído hablar que alguna vez hubo una escuela de contabilidad que estaba situada en frente a las bodegas de donde fue el Banco Nacional y quizás los más acuciosos encuentren referencias.

A la Niña Aminta pocos la recuerdan, excepto los que fuimos sus alumnos, pero parte de la historia de Matagalpa registra una escuela de contabilidad que en los años 40 al 70 del siglo pasado salieron hombres y mujeres capaces, muy instruidos que han cumplido con el deseo de aquella extraordinaria Profesora, la Niña Aminta Rivera.

Los exalumnos estamos en deuda con la memoria de nuestra respetada profesora, nos hemos diluido con el tiempo, debo de reconocer que algunos ya descansan también, pero los que quedamos, solamente nos hemos quedado con ese enorme privilegio que nos tocó al ser alumnos de ese maravilloso ser que fue la Niña Amita.

Quisiera que este humilde escrito pueda abonar un poco a la enorme deuda que siento por esta ilustre profesora, al conocerla me dio la oportunidad de conocer algo especial, no solamente el enorme talento de la enseñanza, sino la calidad moral de esta gigantesca mujer.

(*) Poeta y escritor matagalpino

2 comentarios en «Aminta Rivera Castellón, maestra, de devoción dariana en el recuerdo de sus estudiantes matagalpinos»

    1. Nuestro agradecimiento es a usted por su apoyo y disponibilidad, en Nuevas Miradas publicamos lo que otros medios no hacen. Gracias

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