7 julio, 2022

Mi paz lisonjera, poema de Roberto Rourk

 

Roberto Rourk se define como un ser “ensamblado en San Rafael del Norte con piezas procedentes de Irlanda, España, Alemania y Nicaragua.

Es un norteño a toda prueba. Se bachilleró en el Instituto Nacional del Norte de Matagalpa y de la Escuela de Comercio Rubén Darío de la misma ciudad; hizo un año de Relaciones Públicas; un año de Sicología aplicada; dos años de Periodismo; dos años de Economía en la UNAN. Obtuvo la licenciatura en seguros, reaseguros y Ciencias Económicas, también en la UNAN, Managua. Explica que nunca abandonó las carreras sino que sus matrículas eran muy escasas y las cerraban cada dos años, por eso migraba a otra.

Simultáneamente estudió Marketing en California, Estados Unidos donde reside y desde donde escribe profusamente de cualquier tema y ahora colabora con Nuevas Miradas y mantiene sus publicaciones en su Facebook.

Y ahora leamos su poema:

Roberto Rourk

En medio de mi paz tan lisonjera

que no la turba el torrencial invierno

de tarde en tarde de mi alma se apodera

aquel recuerdo pesaroso y tierno.

Un recuerdo tan grato como triste,

que convida a llorar, pero no abruma,

un celeste recuerdo que se viste

de aromas, de celajes y de espuma.

Que trae de un bosque la amorosa sombra,

que trae de un río el cariñoso ruido,

cuyo rumor armónico me nombra

aquel pasado que me fue querido.

No sé si es sueño, pero entonces creo

conocer el murmullo de la ola,

y entre las ramas asomarse veo

mi casita tranquila, blanca y sola.

Veo mi poza de color de cielo

donde yo con mis pájaros bebía,

mi loma tan querida, mi arroyuelo,

mi pino verde a cuyo pie dormía.

Mis árboles mirándose en el río,

mis flores contemplando las estrellas,

mis silenciosas gotas de rocío

y mis rayos de sol temblando en ellas.

¡Oh mi casita blanca! recordando

el tiempo que pasaba sin congojas,

viendo correr el agua y escuchando

el himno cadencioso de las hojas.

¡Oh mi risueño hogar! ¡oh nido amado!

lleno de suavidad y de inocencia!

Que en tu musgo sedoso y azulado

se deshoje la flor de mi existencia.

 

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