12 agosto, 2022

¿Qué modelo educativo desarrollamos, lo tradicional o novedoso?

“La meta final de la verdadera educación es no sólo hacer que la gente haga lo que es correcto, sino que disfrute haciéndolo; no sólo formar personas trabajadoras, sino personas que amen el trabajo; no sólo individuos con conocimientos, sino con amor al conocimiento; no sólo seres puros, sino con amor a la pureza; no sólo personas justas, sino con hambre y sed de justicia” (John Ruskin)

La nueva educación requiere de manera obligatoria el acompañamiento de las nuevas tecnologías de la información y comunicación lo que se denomina hibridez de la educación, uno de sus objetivos es democratizar la ciencia y la técnica, ¿la podemos conseguir? ¿de quién depende?

Julio César Guerrero Dias

La educación sigue y seguirá siendo un tema de reflexión y discusión, porque nos encontramos con diferentes concepciones acerca de la filosofía y políticas educativas que los organismos rectores orientan acerca de qué y cómo se deben desarrollar los procesos enseñanza aprendizajes, la educación es tan amplia que ya el salón de clase ha quedado reducido a la mínima expresión de los procesos de compartir conocimiento y las formas de aprender.

Las instituciones que dirigen, orientan, planifican, organizan, administran estos procesos han acuñado un término, gestión de la educación y cuya finalidad es que desemboque en lo que se denomina calidad de la educación, preguntémoslo ¿cuánta calidad tenemos de la educación en los diferentes niveles educativos? ¿qué contenido se desarrolla en cada programa de asignatura? ¿qué medios y recursos didácticos se utilizan? ¿tiene libertad el maestro para crear, innovar e incorporar temas de necesidad para el aprendizaje? ¿por qué el modelo educativo sigue siendo cerrado? ¿de qué calidad educativa hablamos? ¿porque se memoriza más y se reflexiona meno? ¿por qué miramos lo que dice un fulano por muy docto que sea como un dogma? ¿por qué no se interpela al docente? ¿por qué se mantiene a un profesor cuando sus estudiantes dicen no queremos ese maestro? ¿la capacidad de los maestros es idónea? ¿tienen capacidad las personas que dirigen una institución académica? ¿tienen conexión humana con sus estudiantes? ¿qué necesita la educación profesores o maestro? ¿cómo andamos nosotros frente a estas interrogantes?, estas son algunas preguntas sin duda que hay mucho más, es un tema bien complejo porque también es un tema ideológico.

El modelo de educación ha estado en el centro de los debates educativos generando tensiones debido a la escasa y formas de incorporación de tecnologías de comunicación e información, especialmente las tecnologías organizacionales, tanto en la forma de estructurar el funcionamiento en el aula o la institución, como en la organización del sistema educativo y la gobernanza de las instituciones y la forma en la cual se organiza la enseñanza.

Las nuevas tecnología la forma en que la mayoría de las instituciones educativas las han incorporado ha sido solo para evitar los encuentros presenciales ya que la forma de organizar y planificar el trabajo docente ha sido el mismo modelo reproductivo, memorístico, repetitivo, con guía de pregunta para que te respondan lo que el docente quiere, los problemas, los proyectos, las investigaciones, los temas del momento no se abordan, se sigue dando prioridad al cumplimiento de lo que aparece en el programa de la materia, que se cumpla a como dé lugar ,cuando en muchos casos esos temas están desactualizado, quizás hay un poco de temor por abordar desde la educación temas coyunturales de carácter, sociales, políticos y económicos.

En un nivel micro, las pedagogías son las formas por las cuales se organizan los procesos de enseñanza, la pedagogía es una ciencia multidisciplinaria que estudia la metodología y las técnicas que se aplican a la enseñanza y la educación, el uso de métodos y formas para transmitir el conocimiento es la base de la pedagogía, debemos de entender que los métodos no son rígidos, por lo tanto no debemos de uniformar a los estudiantes que desarrollen sus aprendizajes de la  misma manera, porque son diferentes, la pedagogía no existe sin métodos, y ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, desde pedagogías tradicionales centradas en la transmisión de conocimiento e información entre el maestro o la persona que sabe, y el que aprende, todavía esta pedagogía de trasmisión de conocimiento es dominante en la educación.

La educación presencial diferencia entre el aprendizaje pasivo y el aprendizaje activo, entre la mera transmisión de información y un carácter práctico en el aprendizaje y la enseñanza; entre la clase catedrática y actividades centradas en el aprendizaje cooperativo. Sin embargo, fue con la irrupción del libro, cuando cambiaron más intensamente las concepciones sobre la enseñanza y se estructuró un cambio en la sincronía previa, por eso es que el contexto nos induce a construir un modelo de educación híbrida, donde los procesos de aprendizajes sea una combinación de todas las posibles formas de aprender pedagógicamente y didácticamente.

La educación híbrida, implica la construcción de una nueva educación, formas de gestión diferenciadas con uso de formas sincrónicas, asincrónicas, automatizadas y manuales; dinámicas más flexibles para atender la creciente demanda de acceso y promover la creación de diversidad de ambientes de aprendizaje ajustados a las singularidades de los diversos campos profesionales, del conocimiento y sociales, es la expresión integrada de las propias pedagogías informáticas y de los impulsos a la internacionalización de la enseñanza y la movilidad académica.

La nueva educación a partir de un contexto donde los recursos digitales de aprendizaje imponen nuevas formas del trabajo docente, y que incluso conforman un sistema donde la inteligencia artificial y la programación informática y educativa permiten sustituir componentes de las tradicionales labores docentes directas o presenciales en el proceso de enseñanza-aprendizaje, y sin lugar el formato de reuniones en aulas presenciales entre docentes y estudiantes.

La educación híbrida es la derivación de la introducción de las pedagogías informáticas en la educación presencial, de la articulación de multimodalidades educativas no fragmentadas, sino que permiten realizar trayectorias académicas entre ellas, del uso de plataformas donde las actividades presenciales se mezclan junto a una diversidad de recursos de aprendizajes que provienen de las clases, los laboratorios y de las bibliotecas y de los multimedia.

La educación híbrida expresa una articulación entre el trabajo docente y los ambientes virtuales, y al tiempo mejora las experiencias estudiantiles y docentes y crea interacciones pedagógicas más acordes a las realidades sociales, no podemos negar que ha habido intensión de lograr a través del recurso de las nuevas tecnologías una nueva educación, pero también no podemos perder de vista que para llegar a utilizar estos recursos informáticos se requiere poseerlo, en el caso nuestro la mayoría no lo posee, porque no solo es tener el equipo sino otros aspectos que requiere para realizar un buen trabajo de enseñanza aprendizaje.

La disrupción digital creó múltiples brechas sociales y la pandemia develó con crudeza esas debilidades del desarrollo digital y el diferenciado nivel de acceso y uso se conformó como derivación de las brechas digitales entre los diversos sectores y regiones, la pandemia no solo dimensionó la desigualdad del desarrollo digital, sino que mostró los riesgos de su escaso avance.

Su desarrollo desigual mostró una brecha que develó la escasa modernización de las estructuras productivas, de los mercados de trabajo, de las políticas públicas, de las inversiones en tecnologías y sin duda también de los sistemas educativos y de las formas de acceso al conocimiento.

Esta debilidad en el desarrollo digital de la región se manifiesta de muchas formas, tales como en las limitaciones para la realización del teletrabajo y de la educación a distancia, pero también en muchas otras áreas: los servicios de telesalud, telejusticia, comercio digital, gobierno digital, banca digital, y otros que han tenido múltiples restricciones para desarrollar y prestar sus servicios en igualdad de condiciones.

En casi todos los casos, ello deriva de limitaciones legales, estructuras productivas, tipos de infraestructuras, nivel de formación y competencias técnicas de los diversos actores, limitados modelos de gestión innovadores que les den sustentación administrativa o resistencias ideológicas y culturales, y ellas, a su vez, develaron resistencias de actores o empresas que se benefician del escaso desarrollo digital y de la ausencia de sectores que coloquen este tema, no solo en términos de derechos, sino de luchas de sus intereses sectoriales.

Por ello, a pesar de estar insertos en una enorme disrupción digital a escala mundial con nuevos sectores de producción, de intercambio y de consumo, así como de nuevas formas de organizar la vida social, y sin duda la laboral o la educativa, la región tiene un débil desarrollo digital con una supeditación y dependencia a formas de producción no digitales, trabajo basado en una baja capacitación, así como estructuras menos eficientes que refuerzan la baja productividad del trabajo y las escasas competencias laborales en materia digital.

Para tener un referente como estamos en relación al uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación reflexionemos estos datos, un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2016 sobre las telecomunicaciones y la economía digital, reveló que América Latina y el Caribe necesitan modernizar la gobernanza de sus telecomunicaciones para reducir la brecha digital y preparar a los países hacia la economía digital.

Según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la penetración de banda ancha móvil en la región para entonces era del 30%, mientras que en los países de la Organización para Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) era del 72%.

En cuanto a la banda ancha fija, la penetración regional alcanzó el 10% de la población de la región cuando en los países de la OCDE era de 28%.

Con respecto a las redes 4G, el 27% de la población de América Latina está cubierta, frente al 77% de la población de los países de la OCDE. El 44% de los hogares en América Latina tienen acceso a internet, mientras que el promedio de la OCDE es del 81%.

La velocidad media de las conexiones fijas en los países de América Latina y el Caribe, era de 4.64 Mbps, frente a 13.14 Mbps en los países de la OCDE; en las conexiones móviles es de 3.87 Mbps frente a 10.84 Mbps. Los costos también impactan: en América Latina, 40% de la población con menores ingresos, tendría que dedicar una cantidad equivalente al 10% de sus ingresos mensuales para tener una suscripción de banda ancha fija con velocidad media de 2 Mbps, frente a 3% del salario del mismo segmento en los países de la OCDE.

Más allá de situaciones desiguales, todos los países distan bastante de los estándares globales, la pandemia reveló en este sentido la clara necesidad de una política activa para reducir la brecha digital, no solo en el campo tecnológico, sino también en la generalización de su uso, en los precios, en las capacidades técnicas y profesionales de gestión; en el uso en la nueva educación, la administración pública y privada, y en los servicios de acceso, y entre ellos los educativos, se debe de pensar un poco en darle la oportunidad para aquellos sectores de menos recursos para que también gocen de este servicio que ahora no es un lujo sino una necesidad.

En este sentido, la pandemia está acelerando estrategias y acciones en el impulso a la disrupción digital, que se tornarán aún más desarrolladas en el futuro pospandémico, sin embargo, cabe también considerar el riesgo que en la futura normalidad, el aumento del desempleo facilite procesos de reactivación basados en el trabajo intensivo de baja capacitación, que la escasez de recursos financieros limite la importación de equipamiento técnico y que el alto desempleo, incluso profesional, incentive ahorros de costos salariales mediante la no contratación de los mejores elementos con posgrado que tienden a salarios superiores, así como del mantenimiento de modelos analógicos de bajo valor agregado.

Sin embargo, hay situaciones que recomiendan la combinatoria de una educación híbrida con componentes presenciales, en parte se puede asociar a las limitaciones de conectividad que restringen la eficiencia de la educación híbrida, situaciones que requieren una interacción presencial para mantener la permanencia de los estudiantes, marcos normativos que imponen la realización de los exámenes presenciales u otras situaciones asociadas a la ejecución de actividades prácticas, ahora lo híbrido no solamente es la incursión de los recursos técnico sino son todos aquellos recursos necesarios para que las formas de aprender sean más efectivas en función de las necesidades que demande el futuro profesional.

En ellas las actividades educativas presenciales se constituyen en un complemento necesario de la educación híbrida, en este caso, en tanto el porcentaje de la educación presencial, así sea minoritario respecto a los componentes digitales, es una educación híbrida con complementos presenciales.

Si la situación es a la inversa, en términos de que las actividades presenciales son más del 50% de los procesos educativos, se caracterizaría como una educación presencial con apoyo virtual, la nueva educación requiere de un acompañamiento directo de las nuevas tecnologías, pero con nuevas maneras de enseñar y aprender si hablamos de educación híbridas también se debe de pensar en currículos híbridos, abiertos, donde no haya rigidez y maneras únicas de aprender.

“La actividad más alta que un ser humano puede alcanzar es aprender para entender porque el entendimiento es ser libre” Baruch Spinoza

 

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

Ver todas las entradas de Julio César Guerrero Días →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Content is protected !!