11 agosto, 2022

Con el permiso de sus amigos más cercanos, hoy recordamos al maestro Douglas Stuart Howay

El maestro Douglas Stuart y el escritor Sergio Simpson en uno de los encuentros de intelectuales en Matagalpa. Cortesía / NM

Juan Ramón Huerta

Mi profesor de Antropología en la UNAN, el maestro Douglas Stuart Howay nos dejó a sus 91 años de una fructífera vida intelectual cultivada tanto en Managua como en su Matagalpa que lo vio nacer aquel 1931 y, que según su amigo Eddy Kühl, tuvo como padre al teniente US Marine Theodore Stuart, de Colorado, USA, y su madre a la profesora Zoyla Howay Ubeda de San Rafael del Norte.

Antropólogo y Sociólogo en Stanford University, fue catedrático universitario, director del Instituto Nacional del Norte, luego Eliseo Picado y fundó el Grupo de Intelectuales de Matagalpa, según los apuntes de su inseparable amigo.

Inmediatamente de conocerse su muerte, otro inseparable amigo, el escritor Sergio Simpson publicó una especie de homenaje que le dedicaron sus amigos un 31 de enero de 2010 en casa de otro amigo, el señor Omar Avilés.

Sergio Simpson escribe: “… mi concepto y relación con personas brillantes nunca opacan sus destellos, pues soy incapaz, por inhabilidad, de olvidar la luz emanada de mis amigos enfocando mi camino, mi senda atiborrada por sus conocimientos.

“Tratándose de Douglas, sé que le estimula la contradicción entre recibir loas y tímidamente decir que son inmerecidas, todavía sabiendo que él las ha edificado, aun en la pretendida o mal concebida humildad, pues ineludiblemente regocija (plagiando a Machado) ‘volver la vista atrás y ver la senda’ (hasta aquí el plagio) construida para ser referente de calidad.

“Las cualidades de Douglas han sido reconocidas en vida, un privilegio que pocos cimientan, y que debería ser para nosotros, al menos, sus amigos, un estímulo para emularlo, tarea, reconocemos nada fácil, pero grata si la concebimos como la ve y siente Douglas…”

En esa ocasión, Simpson propuso gestionar la rehabilitación de la “Orden Douglas Stuart Howay”, del Ministerio de Educación, “y se la entreguen a maestros y maestras promotoras, facilitadoras, guías, que comparten o aspiran convivir con un ser humano más agradable, o menos ordinario”.

El poeta y escritor matagalpino Erick Blandón Guevara recuerda que el maestro Douglas Stuart, cuando fue director del Instituto Nacional Eliseo Picado se dedicó a la “la formación profesional del personal docente del instituto en la Escuela de Ciencias de la Educación de la UNAN, que sustituyó a los abogados, médicos y profesores empíricos que antes enseñaban con ninguna formación pedagógica ni destrezas didácticas”.

También, “Desarrolló una campaña de visita casa por casa para motivar a las familias a enviar a sus hijas al instituto, que hasta antes de su llegada a la dirección era tenido por un centro no apto para niñas; pero él puso a la cabeza de esa campaña a profesoras que gozaban del respeto y admiración de la ciudadanía y la población femenina (…)

(…) Luego fue a estudiar a Stanford, y de nuevo, a comienzos de los setenta lo encontré en la UNAN adonde me dio clases de Filosofia de la Educación, en la Facultad de Humanidades, su metodologia era el diálogo y la discusión de los problemas planteados, jamás el dictado.

“Luego fuimos colegas, y con el sentido del humor que lo caracterizaba, en una asamblea de profesores del Recinto Universitario Rubén Darío. “protestó” porque para contar los votos de una elección se decidió que el escrutinio lo hicieran dos colegas: el de mayor edad, y el más joven; y yo fui seleccionado como el más joven. Douglas pidió la palabra y preguntó que porqué me escogían a mí y no a él, si ambos habíamos sido compañeros en el instituto. Todo el mundo se rio cuando el mismo aclaró que yo como estudiante de primer año y él como director. Era una delicia conversar con él, habida cuenta su cultura, sentido ingenioso del humor y bonhomía. Un hombre símbolo”.

Otro intelectual que se sumó al homenaje póstumo al maestro Stuart fue el intelectual esteliano Orient Bolívar Juárez cuando escribe: “El Norte de Nicaragua y la cultura de nuestra patria han perdido a un gran intelectual y promotor de cultura, el maestro Douglas Stuart.

“Las montañas del norte sollozan con su brisa y el libro guarda sus páginas en el silencio de los anaqueles, junto con los escritos que quedaron inconclusos, por su partida.

“Y ahí está su obra, su ejemplo formidable, sus enseñanzas y sus consejos, el fruto de su esfuerzo, de sus desvelos y de sus ilusiones”.

Eddy Kühl recuerda que cuando fundó el Grupo de Intelectuales de Matagalpa estableció la regla de que “no debemos llamarnos con títulos, y que no debía haber entre nosotros diferencia política, social, económica, religiosa, edad, o sexo”.

Douglas Stuart con Eddy Kühl por Sergio Simpson / NM

Cuando cursaba mi año básico en la UNAN cuyo rector era Mariano Fiallos Oyanguren, el maestro Stuart llegó una tarde y nos anunció, sin espavientos, que él sería nuestro profesor de Antropología.

Su pelo largo, con fisonomía norteña, sandalias y a lo sumo una hoja de papel, comenzó a hablarnos de Antropología como si se tratara de un cuento, sin protocolos ni esmeros burocráticos.

No dictaba la lección, conversaba y cuando se trató a hacer el trabajo final escuchó nuestras propuestas, nos aconsejó y se fue en su característico carrito azul. Pese a la represión de la dictadura somocista, en esa universidad se hablaba de todo, con libertad, y el fue un docente abierto, sin manejos ni temores. Douglas Stuart fue un maestro del primer mundo.

Una de las últimas fotografías tomadas al maestro Douglas Stuart. Cortesía / NM

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