11 agosto, 2022

La educación de hoy se centra en la comunicación, colaboración y conexión humana

Ilustración tomada de Euroinnova Business School / NM

“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre.”                                                                                     Mahatma Gandhy

Los retos de la enseñanza superior en el proceso de formación profesional se convierten en sus propios desafíos, ya no basta el dominio de la ciencia y la técnica, sino una conexión humana, donde el centro es el estudiante

Julio César Guerrero Dias

Hoy plantearemos ideas y reflexiones acerca de la educación superior, misma que desde las sociedades demandan un sentido de mayor compromiso, vinculante con los problemas que pasan por las transformaciones sociales, políticas, económicas, culturales, ambientales, culturales, religiosa y de otra naturaleza.

Con el surgimiento de las nuevas tecnologías, incluyendo por supuesto la educación superior “el mundo está pasando de una sociedad industrial a una sociedad del conocimiento y esto ha demandado cambios en las universidades y en el trabajo que realizan los universitarios partiendo del análisis de qué estudiante tenemos actualmente y qué profesionales queremos egresar” (Bozu y Canto 2009).

Este proceso de transformación en la educación superior no es nuevo, fue a partir de 1990 con el desarrollo de las TIC cuando se inicia un despegue y aceleramiento de las formas de aprender y nuevas formas de adquirir los conocimientos.

El presente escrito son ideas y reflexiones que tiene la intención de pensar acerca de los retos que tienen las Instituciones de Educación Superior (IES) conforme a los avances del siglo XXI, un cambio de época llena de muchos retos en los campos de los saberes, haceres, convivencia, responsabilidad, respeto, tolerancia, protección del medio ambiente, derechos humanos, libertad, equidad, igualdad de género, justicia social, derecho a pensar libremente, retos que todavía no cumple la educación superior, está en deuda con la sociedad.

Esta situación nos lleva, primeramente, a revisar las posturas que han tenido algunos organismos reguladores, en nuestro caso sería el CNU, CNEA, y otros organismos que trabajan en función de la educación superior como la UNESCO y de qué forma inciden en estos desafíos, se supone que estos organismos tienen la obligación no solo de velar por la calidad de educación superior, sino proponer, supervisar y darle supervisión y control a cada instancia educativa como realizan su trabajo académico, a pesar de los esfuerzos que han hecho y hacen estos organismos.

Se percibe que es insuficiente la valoración que han hecho de algunas universidades que han visitado y les han dado la acreditación como aceptable, pareciera que es un premio de consolación, para seguir operando, falta mucho que escudriñar, evaluar y poder señalarlas como notables, que cumplen con los requisitos académicos para poder seguir trabajando en el campo de la educación en este nivel.

Es así que se tiene que tomar como eje de análisis los retos de la docencia ¿cuáles son estos retos? ¿qué espera la sociedad de ella? ¿qué compromiso personal tiene cada docente? ante las nuevas características de los estudiantes, se tienen que revisar las propuestas que tienen los documentos rectores para comprender el desarrollo de competencias docentes, partiendo de la caracterización de los estudiantes del presente siglo.

Estos documentos, normas, reglamentos, orientaciones, currículas, programas, contenidos, evaluaciones son elaborados desde escritorios con “expertos” sin tomar en cuenta a los que verdaderamente van hacer los actores o actrices directos, no hay consulta alguna, se hace el documento y se aplica sin la participación de los estudiantes, ¿cuánto pueden aportar los estudiantes si se tomaran en cuenta? ¿por qué no los toman en cuenta para estos procesos?

Asimismo, dentro de este trabajo, se atiende la posición de la sociedad del conocimiento como una sociedad que se nutre de sus diversidades y capacidades desde la comprensión de cada una de las dimensiones sociales, éticas y políticas, entender las dimensiones de los saberes resulta complejas, debido a que tanto docentes como estudiantes a veces no consideran importante abordar estas temáticas para su formación profesional.

El desarrollo del conocimiento como decía Thomas Friedman (2005), autor del “El mundo es plano”, en la actualidad, se ha pasado de un modelo vertical, basado en la jerarquía del orden y el control, a un modelo horizontal regido por las tres C: Comunicación, Colaboración y Conexión.

Según lo señalado por Freidman de pasar del modelo pedagógico vertical al horizontal sería lo idóneo, sin embargo, mucho sabemos que todavía la práctica dominante educativa sigue siendo esta, la vertical, la horizontalidad educativa que sería lo mejor falta mucho, ya que en este modelo tanto el docente como el estudiante, tienen el mismo derecho: la democratización del pensamiento y la palabra, y tampoco el poder que son los docentes miran de buena manera este modelo.

Por otro lado, la comunicación ha sido una debilidad en todos los ámbitos, lo que mucho consideran como fácil ha sido y seguirá siendo lo más difícil, porque el poder no comunica solo ordena y se tiene que obedecer aunque sea una locura lo que se quiera hacer se tiene que cumplir, en relación a la colaboración cada día también se aleja más entre las partes involucradas la colaboración es un valor personal y lo que prevalece ahora es el individualismo, porque se quiere protagonismo, o figureo para quedar bien con alguien, en esta parte se excluye a los demás para demostrar superioridad sobre los otros.

Y el otro elemento es la conexión, personalmente le agrego la palabra humana y la denomino conexión humana, que considero, es la base para vincularse con las dos anteriores, la comunicación y cooperación si no hay ese vínculo humano de entender que el ser humano es el verbo dentro de la oración, no vamos a poder lograr a aproximarnos a la horizontalidad en los procesos educativos, que ahora demanda para la formación integral de la formación profesional.

Por otro lado, no podemos negar ni dejar de mirar que los procesos educativos en la mayor parte de Latinoamérica están caracterizados por tensiones y conflictos, dicotomías que influyen directamente en las prácticas del aula, se reflejan en las estrategias empleadas por los docentes y se convierten en un obstáculo para la convivencia solidaria y el reconocimiento de la otredad que para entenderla necesitamos hablar sobre lo que significa la identidad dentro de un grupo.

La identidad social no es exactamente lo mismo que la identidad personal, el propósito de la identidad personal es el ser y la expresión, si hablamos de la identidad social, el punto es la identificación y el reconocimiento de los otros grupos sociales dentro de nuestra sociedad.

La educación superior contemporánea enfrenta diversos problemas y desafíos, así que es necesario replantear respuestas que permitan la formación holística, es decir, que lo holístico puede ser definido como una visión global que parte del todo para captar sus componentes en contexto y sus interacciones entre estos y con el todo, esto nos lleva de una manera a conceptualizar y entender la realidad.

Desde esta perspectiva, cada vez que abordamos un fragmento de la realidad lo consideramos un todo, parte de un todo mayor, una globalidad, e interactuamos en consecuencia de las personas, en tanto que se aprende a vivir en paz y sin violencia, reconociéndose como sujetos iguales, pero también distintos.

Los educadores deben comprometerse con una pedagogía que construya y que cuestione, que fomente valores y prácticas que posibiliten la investigación, el debate; es fundamental que desarrollen prácticas pedagógicas que permitan debatir no solo las condiciones sociales, materiales e institucionales, sino también fomentar en sus estudiantes un análisis reflexivo y crítica de las distintas realidades en que están inmersos en su cotidianidad, específicamente para considerar de qué manera el conocimiento y la subjetividad del docente pueden aportar a sus experiencias de aprendizaje.

Rancière (2000) señala que la emancipación nos da la posibilidad no sólo de cuestionar el status quo, sino de ser capaces de ver a la otra persona como igual; reconocer que, independientemente de las diferencias de pensamiento, nos iguala la condición de personas, lo que indudablemente contribuye con la formación de una ciudadanía activa y espacios más democráticos a construir buenos ciudadanos de cara a un mundo que nos exige la búsqueda de la armonía social.

La educación superior generada por las universidades, por lo tanto, debe preparar a las personas para que, con argumentos sólidos y válidos, participen en la construcción de una sociedad más heterogénea y que permita estar en desacuerdo con los demás, fortaleciendo de esta manera no sólo la individualidad como sinónimo de reconocimiento de las diferencias, sino también como espacio de igualdad y respeto a la diversidad.

Por ello es necesario desarrollar actividades para motivar la reflexión y el aprendizaje conjunto, a partir de la discusión, información y análisis de casos concretos y posiciones enfrentadas, tomando en cuenta la realidad como tal, pero también las experiencias personales de los estudiantes o de otras que sean de su interés, de manera que puedan identificar y fortalecer las prácticas democráticas en favor de la promoción y el reconocimiento efectivo y respetuoso de los derechos de todas las personas.

No se trata solamente de aplicar metodologías congruentes con los principios de la convivencia solidaria, sino también replantear las acciones desde el currículum tanto el abierto como el oculto, de manera que, tal y como lo señala Papadimitriou (2013:26), sea igualmente importante insertar los valores para la convivencia en los contenidos, así como “crear una nueva dinámica en las relaciones humanas, que propicie nuevas formas de convivencia al interior de la comunidad educativa […], nuevas formas de ejercer la autoridad, de manejar las normas y de un nuevo estilo de docencia”.

Por ello es de particular importancia analizar otros conceptos fundamentales: la prevención de la violencia, la promoción de valores democráticos básicos libertad, integridad, autoestima, solidaridad, participación, ciudadanía y la construcción de espacios democráticos.

Dar inicio en este trabajo desde la perspectiva, tiene la intención de describir los elementos necesarios para entender la manera en que las Instituciones de Educación Superior (IES) contemplan la visión para lograr el éxito de la formación y el desarrollo laboral, elementos necesarios para considerar las relaciones incluyentes además del éxito en trabajos colaborativos que se requieren actualmente.

Otros de los retos de la educación superior de este siglo, es atender la diversidad y pluralidad de los estudiantes, y para ello es necesario apoyarse en las condiciones de participación y democracia, dando un giro a la intervención educativa y transformando las aulas en centros inclusivos donde todos, sin excepción tengan derecho a disfrutar de una educación a lo largo de la vida.

La educación que se imparte a nivel superior debe tomar el compromiso que tiene con su razón de ser: “la educación en el siglo XXI invita a construir instituciones más solidarias, con espíritu de servicio a la comunidad, colaborando a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre y la sostenibilidad del medio ambiente” (Brovetto, 2000) recuperado de Alfaro (2011:6).

En este sentido, (Brunner y Bricali, 2000) perciben la necesidad de formar personas que puedan ser capaces de seleccionar, actualizar y utilizar el conocimiento en un contexto específico, que sean capaces de aprender en diferentes contextos y modalidades a lo largo de toda la vida, además que puedan entender el potencial de lo que van aprendiendo para que puedan adaptar el conocimiento a situaciones nuevas.

Para las universidades, constituyen un reto y un motivo de cambio para ajustarse a dichas demandas de la sociedad del presente siglo. (Brunner y Bricali, 2000 citado por Bozu y Canto (2009).

En la sociedad actual se ha aumentado la necesidad de aprender continuamente para adaptarse a las nuevas tecnologías y los nuevos conocimientos que día a día se van forjando. Por ello cada vez se necesitan mejores métodos de investigación y para el aprendizaje diversidad de estrategias para comprender las nuevas características que los estudiantes tienen.

Cardona (2002) menciona que el aprendizaje no se da simplemente con reemplazar el punto de vista (incorrecto) por otro (el correcto), sino se da en la transformación del conocimiento a través del pensamiento activo y original que tiene cada estudiante.

Por ello la educación constructivista de este siglo, implica la experimentación y la resolución de problemas, por lo tanto, se parte de los errores como base del sustento del aprendizaje y del proceso de aprendizaje, a pesar que se habla y se dice que el modelo que se está aplicando en la educación superior es el constructivismo la verdad es que sabemos que existe, pero no se aplica en los procesos de enseñanza aprendizajes seguimos con el conductismo como recurso pedagógico para los procesos de entender, enseñar y aprender.

Nunca enseño a mis alumnos. Solo intento proporcionar las condiciones en las que pueden aprender”. Albert Einstein

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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Un comentario en «La educación de hoy se centra en la comunicación, colaboración y conexión humana»

  1. Definitivamente las Cronicas del Doctor Xavier Cruz nos trasladan por completo y amenamente hasta los lugares que describe y tambien mediante sus relatos experimentamos una variedad de emociones que se conjugan en la medida que uno se adentra en la crónica. Saludos para el Dr Cruz y para la revista.

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