11 agosto, 2022

Las crónicas de Xavier Cruz, entre autobiográficas, de vivencias cuyos testigos paralizan el tiempo

Xavier Cruz, cronista, cazador de los tiempos que nunca se olvidan. Cortesía / NM

Las ramificaciones de Nuevas Miradas se ensanchan, crecen y ahora le damos la bienvenida al abogado caribeño MSc. Xavier Cruz, blufileño, vivió su niñez y adolescencia con el encanto de las originales formas de divertirse de quienes vivieron la época.

Somos vecinos desde hace 27 años y nunca habíamos intercambiado más que algún esporádico “buenos días”, sin embargo llega al interés de Nuevas Miradas por sus escritos, en parte autobiográficos; otros producto de su experiencia de vida; otros testimoniales, de personajes o lugares desconocidos de la Geografía de Nicaragua. En resumen, su escritura es naturalmente aliada del perfil de Nuevas Miradas. Hoy presentamos la primera entrega, mismas que se estarán haciendo semanalmente.

Juan Ramón Huerta

Director de Nuevas Miradas

La Barra de Hodson, Harry Washington, el mískitu que no sabía remar, el “Pájaro” y el botecito de ceibo

Xavier Cruz

Gilberto Ramón Bendaña Jaime, cliente y amigo, nacido en Bluefields en 1942, ha vivido para ser un cronista sin el propósito de serlo y en su memoria guarda a detalles cosas que para muchos pasan inadvertidas.
Después de haber leído mi crónica El ingenio y el Güegüence – cuyo personaje es Rohelio – me llamó para decirme que esa crónica lo había trasladado a su niñez porque resulta que él conocía perfectamente Fruta de Pan y sus alrededores, porque su papá, Miguel Bendaña había sembrado arroz en esa zona. Tanto yo como mis genios de la pluma nos alegramos porque tendríamos quien corroborara que efectivamente Fruta de Pan existe no únicamente en mi mente y que todo lo descrito es real. Y cuando leyó más recientemente mi crónica Bluefields me volvió a llamar…
Ve Xavier – me dice – tenés memoria de elefante….tal como cuentas Bluefields de los 70 así fue.
Favor que me hace señor – correspondo –
Y a partir de ahí se soltó a describirme la ciudad que recuerda y como un pintor primitivista empezó a mostrarme detalles que no están en mi memoria por haber ocurrido antes.
Escribí sobre eso jodido – me anima en un tono muy coloquial y suyo-
Que más quisiera señor – le dije – pero no puedo….son sus crónicas no las mías!
Entonces prosigue: Cuando leí tu crónica recordé el olor a mariscos que invadía las calles por las tardes y el olor a diésel que decís y el montón de gente bajando de los barcos… Los chinos y los palestinos – a quienes por desconocimiento les llamábamos turcos – dominaban el comercio, para entonces las calles del centro se mantenían iluminadas y las tiendas cerraban hasta las diez de la noche. En el Bluff había gente venida de otros países con sus embarcaciones a hacer negocios… Había plata en paleta y trabajo – concluye –
Yo ya no vi las fiestas de El Carmen señor – le dije –
Y riposta: No fregués……era como si todo Bluefields se trasladara al Bluff….la gente hormigueaba en ese lugar en ocasión de esas fiestas …bares, restaurantes, burdeles….ahí había de todo durante esas fiestas y de un día para otro desaparecieron las fiestas, la algarabía y la plata.
Mientras don Gilberto hablaba yo me esforzaba por recordar algo de esas fiestas en mi memoria y lo único que tenía era referencias de terceros, nada para escribir, incluso la muerte de un tío de mi madre y de un hermano de Tito Moreno – un estimado paisano y amigo – pero ni siquiera eso ocurrió en mi tiempo, pero se produjeron en ese sitio durante esas fiestas.
Consciente que estaba ante una fuente viva y lúcida, que al igual que yo había sido un observador detallista quise sondear y me sorprendía cuanto de la región conocía este señor.
Es que no todos tienen el espíritu de aventura. Una persona común nace, crece, se multiplica, hace plata si acaso y muere… sin haber conocido lo suficiente, sin haber corrido riesgos ante lo desconocido y sin haber experimentado esa adrenalina que provoca el peligro o la emoción…pero don Gilberto definitivamente se parecía a mí en mucho porque había dedicado gran parte de sus 79 años a conocer su caribe, su gente, su cultura, su historia.
Gilberto, conoce la barra de Hudson o Jonson? Le pregunto.
Claro que si – me responde – el extremo sur de la isla El Venado.
Yo estuve ahí por varios meses a mediados de 1986 – le digo.
Y entonces me pregunta: – ¿Conoces la barra de El Colorado?
-No recuerdo, pero si está antes de Punta Gorda seguro que si porque varias veces hice ese recorrido a pie …
-No jodido, eso ya es Costa Rica.
Segundos después recordé que efectivamente si había estado frente a la barra de El Colorado porque estuve varios meses en el Delta de Río San Juan – de junio a octubre de 1985 -pero ya había perdido en ese esgrima de geografía local.
Esa conversación me trasladó a mediados de 1986 cuando estuve en la Barra de Hudson, al extremo sur de la isla del venado, entre Bluefields y el Bluff, atrás de la cual está la Isla del Padre y Rama Key, donde habitan los pocos ramas que aún sobreviven luchando para que su lengua y cultura no desaparezca del todo. Según Google Earth de punta a punta esa isla tiene 14,383.16 metros de longitud.
Durante las primeras semanas de ocio nuestro esfuerzo estaba dirigido a procurarnos la comida y para ello colocábamos diario un chinchorro en la barra para el día siguiente levantarlo y comer lo que hubiera caído… hasta que un lugareño nos advirtió que nunca más entráramos a colocar ese chinchorro a simple nado, porque esa era la barra mas peligrosa que él conocía y que en ese sitio abundaban peces de gran tamaño y feroces. ¡No se diga mas! La única opción que nos quedaba era ir al Bluff a conseguir implementos de pesca, pero El Bluff quedaba enfrente del extremo norte de la isla en donde nos encontrábamos.
Recorrer la isla del venado de extremo a extremo te toma mínimo cuatro horas, la última parte, extremo norte es la más difícil porque la costa se convierte en un pantano, debes meterte al monte y abrirte brecha a como puedas. Cuando eres aventurero nada te detiene y nada te impide llegar más cuando no estas claro que vas a encontrar.
Su nombre era Harry Washington, estudió conmigo la primaria, vivía ahí detrás de donde Victoria Matus, en el barrio central y era mískitu, así que el candidato idóneo para esa aventura –porque me acordé de que para la Cruzada de Alfabetización conocí a una joven universitaria mískitu que en la Cruz de Río Grande cruzaba ese caudaloso río de lado a lado– entonces creía que todo mískitu nacía sabiendo remar. Y de una le invito a que me acompañe.
Es increíble la irresponsabilidad de uno cuando es joven. Decidí ir al Bluff , sin un plan, sin pensar siquiera en que cruzar esa barra, lo único que tenía conmigo era a un mískitu, de quien di por hecho sabía remar y estábamos en una isla casi deshabitada. Pero la suerte estaba conmigo…al llegar al extremo de la isla encontramos un cayuco con su canalete. Un cayuco es un botecito de madera generalmente de una sola pieza y de madera de ceibo.
Y dirigiéndome al futuro timonel le digo: Ahí está lo que necesitamos, un bote… Listo, eres mískitu, seguro podés remar, así que irás detrás para que gobiernes y yo iré delante para remar con fuerzas. Remar con fuerzas a mis 21 años se oye fácil. Nunca antes había intentado lanzarme al mar a remar, no tenía la mínima idea de las corrientes que gobiernan una barra, la unión entre la Bahía de Bluefields y el mar Caribe, pero la aventura mató la prudencia.
Soy mískitu, pero no me crié en ríos, nunca he remado… me dice.
Y para animarlo le digo: No te preocupes hombre Harry… eso seguro que se lleva en tus genes… tus ancestros eran arrechos a remar las embravecidas aguas del Coco….y me lancé mi primer discurso de motivación al grado que el chavalo quedó convencido de que “ era mískitu y sus ancestros le vendrían a enseñar a remar” y nos lanzamos.
No mucho tiempo después ambos caímos a cuenta del grave peligro en el que nos encontrábamos porque las corrientes nos empujaban más mar adentro de lo que nuestras fuerzas podían avanzar…. y el Harry se suelta a llorar, tira el canalete y mis palabras de motivación con el cuento de que “eres mískitu, eso se lleva en los genes….tus ancestros vendrán a enseñarte “ se hicieron trizas.

Nuestro fin estaba cerca… no recuerdo haber invocado a mis ancestros, pero fue una de las pocas veces en mi vida que los nervios me invadieron… no lloré por vergüenza ante Harry, a fin de cuentas alguien tenía que fingirse valiente en una situación así.
Una panga de pasajeros que venía de Bluefields al Bluff nos divisó y corriendo todo riesgo – porque era una panga pequeña, de plywood marino y venía repleta de pasajeros – se metió mar adentro para rescatarnos.
El motorista – un tipo fornido, moreno de baja estatura y colochón nos dijo:

– Que puta andan haciendo? ¿Están locos? ¿Se quieren morir?
Y yo tratando de inspirar algo de respeto, oralmente expuse mis credenciales: Somos del ejército y nuestra unidad está al extremo sur de la isla, venimos al Bluff a buscar implementos de pesca…Ahora que recuerdo, fue la estupidez más grande empujado por el nervio, ¿acaso no estaba vestido de uniforme y armado?
Y el motorista – A quien en esas circunstancias le importaba un bledo quienes éramos o lo que hacíamos – Tirá el mecate, voy a arrastrarte porque acá no alcanzan.
-No tengo mecate señor – le digo –
-¿Como puta se meten al mar sin mecate siquiera? Y de quien fue la jodida idea de cruzar este sitio tan peligroso y en esa mierda de botecito…
-Mia señor – respondo con humildad – Sinceramente no tenía idea del problema al que me metía ni el riesgo que corría.
Llagamos por fin al Bluff. Y apenas arribamos el Harry salió huyendo. Yo hice lo que venía a hacer, gestioné implementos de pesca y el gerente de la empresa ordena a su motorista a que me lleve al extremo sur de la isla del venado, donde debí quedarme esa mañana.
No recuerdo el nombre del motorista….el “Pájaro” le decían, un señor espigado, de tez morena, de una permanente gorra y cuando hablaba lo hacía como sonriendo… La orden era expresa y del gerente general de la compañía, Francisco Bojorge…que me llevara al extremo sur de la isla. Solo que el “Pájaro” tenía tres opciones:

  1. Meterse una hora mar adentro, ya era de tarde y el mar estaba picado –
  2. Bordear la isla por detrás para llegar por el lado de la bahía y llegar hasta la barra de Hudson o Honson, eso le tomaría hora y media cuando menos y luego regresar a oscuras o
  3. Desobedecer y dejarme en el extremo norte, justo donde encontré el botecito de madera. Y así fue…escogió esta última opción. Nunca volvía ver ni al Harry ni al “Pájaro” y sin duda el dueño del botecito debe de haberme maldecido porque no recuerdo haberlo amarrado al llegar al Bluff.
    Mi regreso al extremo sur de la isla, donde estaba nuestro campamento fue terrible y angustiante. Caía el sol, iba solo y cargado. Por lo oscuro ya no podría meterme a romper brechas para eludir la parte pantanosa, así que me arriesgué a caminar sobre ese trecho como de cien metros de pantano, fue desesperante, cansado, lloré angustiado, el temor vino a mi con todas sus fuerzas… cuando por fin logro superar ese pantano que a veces me llegaba a las rodillas clamé victoria, pero aun me quedaba un enorme trecho.
    Cuando por fin logro llegar al extremo sur. No me sabía la contraseña de ese día.

-¡Quien vive ahí!

– ¡El político!

-¡Qué político! Pregunta el soldado de guardia.

Ese día llegó una tropa de paso que no tenía ni idea de quien era yo. Dios fue bueno conmigo desde entonces.

48 comentarios en «Las crónicas de Xavier Cruz, entre autobiográficas, de vivencias cuyos testigos paralizan el tiempo»

  1. Es una buena oportunidad de conocer más sobre nuestra Nicaragua. A todos nos encanta sin importar la edad, a mis hijos les encanta que se las lea. Gracias por compartir!

    1. Excelentes crónicas. Est3 tipo de lecturas te traslada a un mundo en el cual imaginas paso a paso las experiencias vividas por el cronista. Me encanta leerle porque siempre hay algo nuevo que aprender. En muchas ocasiones me ha sacado risas al leer. Felicitaciones y continue con esta labor. Saludos.

      1. Gracias por Leerme siempre Diana. Ayúdame a difundir la revista virtual NUEVAS MIRADAS entre tus contactos. Cada semana se publicarán mis cronicas en este sitio.

          1. Muchas gracias Brenda. Ayúdame a difundir entre tus contactos esta revista. Mañana habrá otra.

  2. Muy buena esta recopilación de escritores incipientes o consumados, hay que darle continuidad a Fabio Gadea y Otto de La Rocha.

    Saludos Xavier

  3. Siempre me encantado su forma de narran, la agilidad de una pluma y mente prodigiosa; Muchas felicidades Dr. esperamos próximas publicaciones, Sus crónicas inspiran mucho

    1. Es un honor Arturo Eli captar su atención. Gracias por Leerme desde que empecé a compartir. Ayúdeme a difundir esta revista virtual NUEVAS MIRADAS entre sus contactos

    2. Qué rica lectura. Nos mantiene alertas para escudriñar a gusto lo que sigue. Amo a Bluefields desde que lo conocí cuando estaba desvastado por el huracán Joan y he visto su desarrollo por el esfuerzo de su gente tan trabajadora y abnegada. Gracias Dr. Cruz por compartir esta crónica. Lo seguiré leyendo.!!!

  4. Excelente relato, sin duda contado con la elocuencia de un desubicado aprendís de explorador, que no tuvo ningún temor a equivocarse, ni pena de llorar por su atrevida y desventurada decisión…

    1. Si hombre. Y eso que chavalo fui boy scouts. Gracias hermano. Ayudame a difundir la revista virtual NUEVAS MIRADAS entre tus contactos

  5. Las crónicas del licenciado Xavier, ha como le han dicho sus amigos, en muchas ocasiones te hacen trasladarte a vivir cuento a él sus vivencias, en especial me gustas las crónicas cuando hablas de sus vivencias como profesional de derecho, las disfruto y son enriquecedoras

  6. Gracias por compartir las Crónicas del Dr. Xavier Cruz, aunque no conozco algunos personajes, lugares, imagino esos momentos. Son entretenidas, te atrapan, te transportan, incluso, en algún momento, traer a la memoria, recuerdos escondidos. Ahora, seguir disfrutando a través de este medio. A buena hora! Felicidades!

  7. Las crónicas escritas del Dr.Cruz son un remanso en medio del “hoyo negro” en que vivimos a diario. Se trata de la parte vívida que por ser de la vida diaria la damos por consabida y nos creemos con el derecho de ignorarla en términos prácticos sin darnos cuenta que le damos a espalda en forma peligrosa a una enseñanza que está ahí sin recopilar y por eso mismo incapacitados de volver a vivirla. Ese vacío el Dr. Cruz trata de llenarlo con sus historias remontadas en escenarios de una lejana Costa Caribe que a la vez el trata de incorporar a la vida nacional llenando ese vacío de una región que ni la Ley de Autonomía, ni la carretera nueva a Blufields aún no logran llenar. Insto al Dr.Cruz a continuar con denuedo en ese empeño y no cejar nunca. Gracias por sus esfuerzos.

    1. Gracias Enrique. Te extendistes cual cronista!! Tus palabras son bienvenidas en todo tiempo así como tus sugerencias y recomendaciones. Un abrazo

    1. Un abrazo a la distancia Néstor. Gracias por leerme. Eres parte de mi historia y un testigo para corroborar la autenticidad de la historia. Ayudame a promover la revista virtual NUEVAS MIRADAS. Cada semana tendrás mis cronicas ahí. Ayúdame a recordar….La Esperanza o el Rompe Cabezas era de tu papá?

  8. Excelente trabajo de parte de la revista tiene un excelente escritor que nos deleita con sus maravillosas crónicas y nos da una idea de lo que hay en el resto de nuestro país. Especialmente para aquellos que no hemos tenido el privilegio de conocer aún. Felicitaciones a mi estimado Dr. Cruz

  9. Hermosas crónicas Dr. Xavier Cruz. Leyendolas uno se la pasa muy amenamente, y al adentrarse poco a poco en ellas con facilidad nos traslada al lugar de los hechos y de cierta forma se nos conjugan tambien una serie de emociones que usted transmite con su excelente narrativa .
    Saludos estimado Doctor Cruz y saludos tambien para la revista.

    1. Muchas gracias por tus palabras motivadoras Laura. Cada semana tendrás mis cronicas en este sitio. Ayudame a difundir la revista entre tus contactos.

  10. Fascinante cada crónica Dr. Cruz.
    Tiene el encanto de transportarnos a cada lugar. Para quienes sufrimos anciedad y claustrofobia, se nos resulta dificil viajar, desde niña ese fue una de mis limitantes en los viajes familiares. Desde hace algún tiempo leyendo sus crónicas me he deleitado y me he transportado a cada escenario, imaginandome cada escena y experiencia que usted ha vivido. Espero nos siga deleitando con sus crónicas y a como usted dice: que sus genios de la pluma le inspiren aún mas. Bendiciones.

  11. Muy bonita historia, siempre estas vivencias te transportan al momento de los hechos y son como cuentos q en la realidad han sido hechos reales de la vida. Lo felicito doctor Xavier por estas cronicas tan elocuentes , veraces y entretenidas.

    1. Muchas gracias Margarita por Leerme. Cada semana habrá una crónica distinta en este mismo lugar. Ayúdame a difundir la revista virtual entre tus contactos.

  12. En nuestra juventud la travesura y osadía combinadas generalmente son el inicio de experiencias memorables, donde el riesgo mal calculado puede ser vencido algunas veces por la suerte!!! Y suerte fue la que tuvo usted, junto con su honorable compañero, quien es digno de la valentía y prudencia de Sancho Panza.

    Me agradó mucho leer esta aventura suya, cuyo final, por suerte, fue más trágico para el dueño del pequeño bote.

    Abrazos

  13. Lo que hace exquisito, inimitable, único a mi buen amigo, el Dr. Xavier Cruz, es su capacidad de articular, con destreza y acierto, la profundidad analítica, agudeza de pensamiento, gracia y personalidad estilísticas y una libertad en el planteamiento de las ideas, por si fuera poco, muy suyas, que haga un goce sorpresivo a la expectativa del lector, revelando las vivencias del mar, de las mezclas culturales de nuestra historia en la costa Caribe. Disfruto sus letras, su pensamiento ágil, fresco, agradable

  14. Siempre es estupendo poder leer sus crónicas Doctor, he leído de los críticos de escritores, que un buen escritor de crónica es aquel que logra sensibilizar al lector acerca de los hechos narrados, lo transporten a los lugares que se describen… Y al leer sus crónica es lo que uno como lector experimenta…. Felicidades!!!!

  15. Excelente trabajo Dr. Cada que tengo un tiempo le leo y siempre aprendo algo de sus crónicas, muchas cosas pegan con vivencias personales, le remonta a uno a otros tiempos, bendiciones 🙏

  16. Lo felicito Dr Cruz por sus cronicas, es un honor leerlas y por su elocuencia, información, vicencias así como experiencia que transmite en las referidas cronicas.. bendiciones en abundancia.

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