Es hora de calibrar alianzas y pasos en la lucha popular

Foto de mujeres defendiendo un tranque en León el 12 de junio / NM

Henry Petrie

La protesta continúa activa en el país. La opinión nacional e internacional es adversa a la dictadura de Ortega. Sin embargo, se está en un momento crítico y decisivo que podría resultar en estancamiento –síntoma de retroceso– o avanzar en el fortalecimiento y expansión del movimiento. El curso hacia el objetivo primario se determinará con una organización adecuada a las capacidades de lucha de cada sector y territorio, así también con una dirección ajustada al desarrollo alcanzado.  

Ortega no soltará el poder ya, se sostendrá a toda costa. No reconoce que la represión y las muertes son su responsabilidad. Seguirá enviando al cuerpo policial y grupos paramilitares en contra de movilizaciones, tranques y cualquier expresión de protesta del pueblo. No quepa duda que, por el levantamiento popular y la desobediencia civil, el tirano castigará aún más fuerte, agregando a su repertorio el terror, el caos y el imperio de las balas. Desprecia el diálogo intermediado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua y busca cómo suplantarlo por otros actores más dóciles a los «intereses nacionales», que le garanticen su sobrevivencia como caudillo político y representante oligárquico de este país.   

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, a mi juicio, debería ponderar sus expectativas con relación a los verdaderos líderes del Cosep. Acaso, ¿no será mejor accionar con aquellas cámaras o asociaciones que realmente están convencidas y dispuestas al cambio en Nicaragua? ¿Qué compromiso verdadero podemos esperar de un Cosep nominal en la alianza? Lo adecuado sería fortalecer esta alianza con agrupaciones y sectores decididos a sumar esfuerzos, actuar por los intereses de Nicaragua. Por ejemplo, las asociaciones de comerciantes de los mercados deberían tener su representación clara. 

Ortega sabe cuáles son las debilidades del gran capital, del que él es parte importante. Sin duda, trabaja por restablecer los vínculos de complicidad del modelo económico fracturado, empujándolo hacia su respaldo político decidido, disque por una salida a la crisis tipo «salvación nacional», tradúzcase: salvación de Ortega, su familia y sus empresas. Porque, al fin y al cabo, más que aliado, es un socio privilegiado como jamás lo tuvo en la historia de Nicaragua.

Masaya, la llama de la revolución, continúa siendo un bastión de la lucha totalmente en paro y rebeldía. Sin embargo, no hay que esperar lo mismo en otras ciudades, cada una tendrá sus dinámicas y características propias, según sean sus niveles de organización. Está claro que Ortega combatirá con decisión, pretensiones de toma total de ciudades emblemáticas: Managua, el asiento del poder, el escenario de la batalla decisiva, los históricos barrios orientales; León, siempre aguerrido, capital de la revolución sandinista; Matagalpa, la cuna de Carlos Fonseca, fundador del FSLN, la ciudad de la insurrección de los niños; Estelí, denominado el bastión del sandinismo, la ciudad tres veces heroica por sus insurrecciones, la cuna de Francisco Rivera, el Zorro.  

Ortega está muy claro que perdió al pueblo –incluyendo un fuerte porcentaje de la militancia de su partido– desde el mismo 19 de abril. Políticamente está derrotado; por eso está concentrado en crear condiciones para negociar –sin aplicación de justicia– su permanencia en el país con su capital intacto y continuar ejerciendo liderazgo entre sus obedientes aduladores y asegurar su influencia en el ejército y la política.

En un artículo anterior, referí el mediano plazo, que para mí empieza con el término del segundo mes de lucha. Será a partir de este momento que el movimiento demostrará su capacidad de resistencia y empuje creativo, que requerirá animar a la población y consolidar su determinación por una salida pronta de Ortega; calibrar todas las iniciativas y capacidades políticas para el manejo de diversos escenarios, manteniendo su naturaleza cívica y pacífica; madurar la organización del movimiento y su conducción.

Henry Petrie

Henry Petrie

El círculo | No se trata de leer, simplemente, sino de desarrollar pensamiento lógico y crítico

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