Periodistas independientes protestan contra vejámenes del régimen de Ortega

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Periodistas independientes se apostaron este lunes en la rotonda El Periodista, al suroriente de la capital, en el monumento de las llamas eternas de la libertad, construido durante la administración del alcalde sandinista Herty Lewites, para exhortar al gobierno de Daniel Ortega dejar de perseguir, atacar, denigrar, golpear y secuestrar a los periodistas nicaragüenses “que hemos desafiado el miedo para informar al pueblo de lo que ha ocurrido en los últimos 105 días de agresiones a las protestas públicas.

“Sin libertad de expresión no hay democracia”, rezaba una manta llevada por periodistas, mientras otros sonaban pitos, ondeaban banderas de Nicaragua o llevaban pequeños carteles demandando libertad de expresión en el país sumido en una crisis social y política desde hace más de tres meses.

La protesta de este lunes se organizó a raíz del secuestro del joven periodista de Granada, Roberto Collado Urbina, corresponsal de Canal 10 de televisión y que fue golpeado por las fuerzas paramilitares adjuntas a la Policía Nacional bajo el mando directo de Daniel Ortega.

Desde 2007,año en que asumió el poder Daniel Ortega no ha hablado con los periodistas nacionales, salvo dos momentos furtivos, pero no ha ofrecido conferencias de prensa ni entrevistas, sino hasta ahora que tiene la presión de miles de nicaragüenses que le demanda su salida del poder, es que ha hecho mano de sus contactos para ofrecer entrevistas a canales internacinales que según analistas políticos “han tenido un impacto adverso” a él. “Ya es muy tarde”, dijo una periodista que ayer participaba en la protesta.

Desde que asumió el poder, los periodistas críticos a su gobierno han sido agredidos por paramilitares; primero los llamados “camisas azules”, un cuerpo de seguridad ad honorem que evitaba que los comunicadores se le acercaran a hacerle “preguntas difíciles”.

Luego se apoderó de los principales canales de televisión, por lo menos ocho, sin embargo sus contenidos propagandísticos no calaron en la población. El gobierno ofreció mejores salarios y prebendas a algunos periodistas destacados del país para dirigir esos medios, sin embargo no hicieron periodismo, sino propaganda, lo cual los llevó al fracaso.

El gobierno cerró radios, telenoticieros en los departamentos, dejó sin empleo a periodistas críticos a Ortega; persiguió a otros hasta decretarles la muerte civil, no pueden trabajar en en ningún medio; compró medios de comunicación a través de sus socios, el capital financiero, y estos medios liquidaron a sus periodistas de mayor renombre para quedarse haciendo propaganda.

Durante la última crisis que inició en abril de 2018, las amenazas, golpizas, censura, cierre temporales de medios, incluso, algunos que habían sido condescendientes con Ortega, lo llevó a tener la peor situación con el gremio que este lunes le advirtió un detente. Un periodista asesinado en Bluefields, Angel Gahona; a otros los han golpeado y les han robado sus equipos de trabajo, un saldo grave en la relación gobierno-periodistas.

Las agresiones culminaron la semana anterior con el secuestro de dos periodistas de televisión: Roberto Collado Urbina de Granada, golpeado, herido y dejado en libertad horas después; Francisco Espinoza, corresponsal de Canal 10 en Jinotega, fue perseguido y amenazado en su ciudad primero, luego huyó a Matagalpa y ahí fue apresado sin que hasta ahora, la familia y el medio, haya dado a conocer ninguna gestión a su favor.

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