¿Quién recogerá los despojos que deje Ortega del FSLN?

Henry Petrie

Si el objetivo de la tiranía Ortega y Murillo es sostenerse en el poder mediante las armas, el belicismo y la represión generalizada, a sabiendas que ha perdido a la gran mayoría del pueblo nicaragüense, estará arrastrando al FSLN a un despeñadero político nacional e internacional. Sus actuaciones más recientes están siendo condenadas universalmente.

En marzo de 1998, el actual diputado Jacinto Suárez, en el marco de la denuncia de Zoilamérica por abuso y violación sexual en contra de su padrastro Daniel Ortega Saavedra, me expresó con mucha convicción y firmeza que, «Daniel es el corazón del FSLN». Desde aquel entonces, se expresó con crudeza la apropiación de este partido por el caudillo, cuyos destinos estarían entrelazados en lo adelante.

Veinte años después, en una realidad social y política distinta, ciertos ortegamurillistas reafirman la expresión de Suárez a su modo, ya porque realmente lo crean o porque un sector de su militancia, esté económicamente muy comprometida. Afirman: «El futuro del FSLN está con Daniel», «Si guerra quieren, guerra tendrán. Pero Daniel no se va del poder», «Las elecciones del 2007 las ganamos para siempre. Nadie nos moverá y vamos con todo, aunque haya más muertos». Quienes así se expresan, por supuesto, más que sandinistas son orteguistas.

Podemos entender el fanatismo de estas personas –la ceguera es criminal y suicida–, pero no a su caudillo calificado de «defensor del sandinismo», «representante de Sandino y de Carlos Fonseca en las actuales circunstancias de la lucha», afirman. ¿Hasta dónde, en realidad, Ortega y Murillo quieren a su FSLN? ¿Serán capaces de llevar a este partido al despeñadero de la historia, por considerarlo su propiedad o por mero capricho?

Jefes del ejército irregular, a raíz de la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA), aprobadas el recién pasado 18 de julio, pregonan el advenimiento de la guerra contra una supuesta agresión imperialista. Lo expresan con euforia, como si se tratara de algo que hubiesen deseado desde hace tiempo y que, solo ahora podrán realizar. La irracionalidad los abraza.

El tirano, en su cinismo maestro y empecinamiento, es capaz de llevar al FSLN al hundimiento político, considerándose su corazón y dueño. Mientras más daño infrinja al pueblo nicaragüense, más terrible será la condena para este partido. Él podrá irse con su familia a donde quiera, pero este partido quedará en Nicaragua con una inmensa mancha histórica, averiado por todas partes, convertido en un campo de batalla interna, donde grupos o tendencias aflorarán y actuarán contra sí, despojados de principios originales. Su definición de izquierda o fuerza revolucionaria, de por sí acabada, será tan calamitosa como la existencia de una agrupación perdida en su pasado, desorientada.

A Ortega y sus seguidores debería preocuparles el futuro político electoral del FSLN, en qué condiciones políticas, morales y orgánicas resultará después de la presente crisis, para enfrentar el reto de elecciones adelantadas. Tal como actúan, se están asegurando un largo período de ostracismo no menor a cuatro décadas. A mayor genocidio se profundizará la condena del pueblo, que difícilmente olvidará los vejámenes cometidos. A esto se sumarán sus conflictos internos futuros y el vacío de liderazgo nacional.

El tirano tiene la posibilidad de demostrar su supuesta voluntad de paz y de diálogo, reconociendo su responsabilidad en esta crisis, cancelando los ataques armados y asumiendo integralmente la resolución de la OEA. Sus argumentos de golpismo, terrorismo, crimen organizado e intervencionismo extranjero, no son más que mascarada para deslegitimar una lucha cívica que no solo sobrevive, sino que se reproduce. Esto último debería tenerlo muy en cuenta, dada su gran experiencia política.

Cuando amplios sectores del pueblo están decididos al cambio, no hay fuerza militar ni sortilegio que lo detenga.

Henry Petrie

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El círculo | No se trata de leer, simplemente, sino de desarrollar pensamiento lógico y crítico

4 thoughts on “¿Quién recogerá los despojos que deje Ortega del FSLN?

  1. Ortega analiza y dialoga con Violencia. El vio un resultado favorable contra Somoza, luego siendo opositor contra Bolanos supo leer la apatia de la poblacion y con el uso de la violencia nuevamente asalto el poder, ya que nunca dejo gobernar al Ing. Bolanos y hoy nuevamente apela a las armas para someter al pueblo, solo que en esta ocasion se enfrenta a una nueva generacion que enterro el miedo y lo desafia, no se ha dado cuenta que las condiciones que le favorecieron en el pasado, en esta ocasion no juegan a su favor, tenemos un Pueblo en su contra y un relevo generacional exigiendo un CAMBIO TOTAL.

  2. ¿El corazón del Frente? Lo que pasa es que ese corazón está podrido y es tan aritmico como las mismas palabras de Orega cuando suleta sus discursos. Ortega y su consorte se tomaron y comieron los latidos del Frente y profanaron su mística y sus muertos. El Frente como frente no tiene futuro político. Los sandinistas honestos hace mucho rato descubrieron que Ortega, la Chamuca y su pantilla en cada acto buscaban pisotear la momoria de Sandino, Carlos Fonseca y mucha gente que lo dio todo por un ideal. Ortega es el corazón, sí, pero un corazón con filaria. Felicidades Henry por su trabajo.

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