Reportaje gráfico de Humberto Castilla Toledo: “No hay marcha atrás”

Humberto Castilla Toledo

Cronista gráfico de Nuevas Miradas

Si hay algo que quedó demostrado durante la marcha de este jueves 12 de julio, es que no importa cuándo y cuántas veces se convoque al pueblo, este está decidido que quiere un cambio definitivo en su sistema de gobierno, y que estas ansias de un mañana mejor no tienen marcha atrás.

Un tema recurrente, que no estaba tan presente como en las pasadas marchas, fue el uso de los colores blanco y amarillo en banderas y todo tipo de adornos.  Seguramente inspirados en los colores de la bandera de El Vaticano, precisamente debido a la enorme admiración y el agradecimiento total que siente el pueblo por sus pastores, luego de todo lo que hemos sufrido juntos, y que con todo nuestros obispos nos siguen guiando por el camino de la liberación.

Además, fue notoria la comparación que muchos ciudadanos han realizado entre el FSLN y el grupo terrorista sirio-iraquí llamado ISIS.  No solo se asemejan ambas organizaciones por su predilección de usar las temidas camionetas de muerte modelo Hilux, sino también se asemejan por su común uso de pasamontañas, de mostrar “los fierros” pública y desvergonzadamente para mantener, según ellos, en línea cualquier muestra de indisciplina o rebeldía.

Sin embargo, si el régimen apostaba a que usando tácticas dilatorias, la intimidación terrorista o incluso hasta la eliminación física de cualquier disidencia iba a lograr que la población se cansara, nuevamente se vio que nada de esto, por muy terrorífico que sea, va a tener resultado.  En otras palabras, comprobamos de nuevo que Nicaragua no es Venezuela, y que la lucha acá no se va a detener mientras no se concluya lo que inició desde el pasado 18 de abril. Si acaso, la determinación crece día con día.

La “revolución cívica”, como podemos llamarle a este fenómeno, ya echó raíces y definitivamente es una etapa de transición que de manera masiva nos cobija a la gran mayoría de nicaragüenses, y se trata de que, más que guardar rencores contra quienes nos han hecho tanto daño, lo que abrumadoramente nos motiva es solamente el deseo abrumador de heredarles a nuestros hijos un terruño que los vea progresar y vivir sin miedo. 

Y a decir verdad, esta “revolución cívica” es lo que debió ser la revolución sandinista.  Nuevamente en las calles hoy solo vimos banderas azul y blanco, y nada de banderas partidarias.  Es decir, la de hoy es una lucha por la liberación de un pueblo que está desprovista de ideologías y únicamente se arropa con la bandera nacional.

Tal vez esta vez sí logramos que el patriotismo que movió a los marchistas hoy sea el que prevalezca durante las siguientes generaciones porque, a decir verdad, Nicaragua merece salir de un círculo vicioso que la ha tenido postrada durante los últimos doscientos años.

Nuevas Miradas

Nuevas Miradas

Historias sin filtro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest

A %d blogueros les gusta esto: